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¿Qué debemos saber sobre la circuncisión?

En el momento que hablamos de bebés encontramos que no es lo mismo tener un niño que una niña, valga la obviedad, resulta que los […]

En el momento que hablamos de bebés encontramos que no es lo mismo tener un niño que una niña, valga la obviedad, resulta que los niños tienen un órgano reproductivo que funciona de manera totalmente diferente al de las niñas.

Partiendo de esta diferencia, la mamá tendrá que tener en cuenta ciertas cosas simplemente por tener un niño. Seguramente a muchas nos pasan ahora varias por la cabeza, pero en este caso nos referimos a la circuncisión, una sencilla intervención quirúrgica en la que se retira el prepucio adherido al glande del pene. No dura más de unos minutos y no requiere ingreso.

¿Cuando se realiza esta operación? Los motivos más frecuentes para circuncidar son religiosos, culturales o médicos. En nuestro país, las circuncisiones rituales por causas religiosas o culturales suelen realizarse en centros privados de salud. Rara vez el servicio público las realiza: solo si están relacionadas con alguna enfermedad que las asume.

Si la circuncisión se realiza por razones no médicas, ambos tutores legales deben dar su consentimiento

Está comprobado que hasta los cinco años de edad es muy posible que con los cuidados indicados o con algunas cremas de corticoides se pueda evitar esta operación, es por eso que la mayoría de profesionales recomiendan esperar hasta esta edad. Igualmente, si llegados a ese punto existe todavía alguna enfermedad asociada, es posible que el colegiado nos sugiera la operación. Las operaciones médicas se realizan debido a afecciones como:

  • Fimosis: en este caso, la piel que recubre el glande impide que éste pueda retraerse y descubrirse dando lugar a posibles infecciones bajo el prepucio sobrante.
  • Parafimosis: cuando el prepucio, una vez retraído, no vuelve a su posición inicial pudiendo incluso ocasionar la pérdida del glande.
  • Balanitis: la infección o inflamación de la piel que recubre el glande del pene.

En Estados Unidos, por el contrario, se circuncida a muchos más varones recién nacidos.

Los métodos más comunes para este procedimiento son:

  • Método Plastibell: Un anillo de plástico transparente se coloca firmemente alrededor de la cabeza del pene. El prepucio se retira cortándolo a través y se recorta el exceso de piel más allá del anillo. El anillo de plástico se queda en la cabeza del pene y se cae en los días siguientes.
  • Método Gomco: El cirujano utiliza una abrazadera de Gomco, que mantiene firmemente alrededor de 1 mm del prepucio. El prepucio se separa del glande y se corta. La campana Gomco protege la cabeza del pene de lesionarse durante la eliminación del prepucio.
  • Método Mogen: La pinza Mogen sostiene firmemente el prepucio sin cortar. El cirujano tira del prepucio hacia adelante y a través de la hendidura de la pinza Mogen. A continuación corta a lo largo de la superficie frontal de la abrazadera.

¡Curiosidad! En la religión cristiana el día 1 de enero coincide con la fecha de la circuncisión a Jesús, que nació bajo la fe judía. ¿No te resultaba raro que el día 25 de diciembre, que es cuando se celebra el nacimiento, no coincidiese con el año nuevo?

Esta operación tiene algunos beneficios asociados, proporcionando a los niños circuncidados unos riesgos reducidos a la hora de contraer:

  • Infecciones del prepucio
  • Infecciones del tracto urinario en edad adulta y en bebés por higiene incorrecta.
  • Cáncer de pene
  • Enfermedades de transmisión sexual

Pero la circuncisión tiene también otros riesgos, partiendo de la base de que es una operación quirúrgica y pasando porque el prepucio no es ninguna alteración del pene y tiene una función protectora en bebes: protege al tracto urinario de la orina y las heces para evitar infecciones, y además ayuda a tener relaciones sexuales más placenteras en adultos, al no tener la zona expuesta en todo momento.

Por tanto, la decisión podría ser nuestra si se trata de motivos culturales o del médico si deriva de un problema. Pero, si no hay ninguna razón de peso para hacerlo, ¿qué tal si les dejamos a los niños tomar esta decisión o no en el futuro?

Sira Bellot
Babyplanner

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