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Dar el pecho con mastitis

La decisión de dar el pecho a nuestros hijos es posiblemente una de las mejores que podemos tomar, o al menos eso es lo que […]

La decisión de dar el pecho a nuestros hijos es posiblemente una de las mejores que podemos tomar, o al menos eso es lo que dice la Organización mundial de la Salud (OMS) y una serie larguísima de profesional que apuestan por ella.

Para cada una de nosotras tiene que seguir siendo una decisión personal: independientemente del tipo de lactancia por el que optemos, seguiremos siendo las mejores madres del mundo. Pero nuestro pecho, a diferencia de un biberón o una tetina, es algo que no vamos a poder cambiar si algo no va bien, por tanto tendremos que aprender a tratarlo y cuidarlo para que funcione correctamente.

Durante la lactancia lo más temido entre las madres es la conocida mastitis, la inflamación de la glándula mamaria causada por la obstrucción de los canales que transportan la leche.

Curiosidad: los bebés, al succionar del pecho de la madre, pueden producir pequeñas fisuras, abriendo la puerta a gérmenes que pueden acaban ocasionando la infección que al proliferar obstruye provocando la inflamación.

Lo primero que solemos notar cuando sufrimos una mastitis es un peso excesivo de la mama causado por la inflamación. Poco después comenzamos a sentir el dolor: si nos tocamos el seno afectado notaremos una masa endurecida que va aumentando de tamaño y se va haciendo más visible a medida que avanza la mastitis. La piel se tersa y enrojece subiendo la temperatura, algo que puede dar lugar a la subida de la temperatura corporal y, por tanto, de la fiebre.

Es importante tratar en esta primera fase la infección para evitar que se expanda y de lugar a la aparición de pus que evidentemente saldrá por el pezón ulcerando la piel. La necesidad de visitar a un profesional es evidente, de hecho si os fijáis los síntomas incluso se pueden confundir con los del cáncer de mama, por eso tenemos que asegurarnos de que estamos tratando lo que toca, y para ello alguna vez será necesario realizar una mamografía para descartar.

Una vez que nuestro médico ha detectado la mastitis hay una serie de remedios caseros que nos pueden ayudar a tratarla y antes que eso a prevenirla:

  • Extraer la leche del pecho por completo para facilitar la circulación por los conductos. Muchas veces se recomienda para dejar de dar el pecho al bebé para ayudar a curar las heridas. En este caso nos podemos sacar la leche y refrigerarla.

¡Atención! La mastitis nos es peligrosa para el bebé y podemos continuar dando el pecho sin preocupación. Si por alguna razón el bebé ingiriera alguna bacteria, esta quedaría anulada por los jugos gástricos del estomago.

  • No utilizar ropa ceñida en la parte del pecho especialmente, de esta manera disminuiremos la sensación de pesadez ocasionada por la inflamación.
  • Evitar el uso de compresas de alcohol o toallitas para refrescarnos. Hacen un efecto rebote al darnos sensación de frescor al principio y absorviendo la grasa de la piel y sensibilizando todavia más la zona después.
  • Las hojas de col limpias y aplicadas directamente ayudan, también podemos machacarlas sin el nervio central y hacer una compresa con ellas. Al tratarse de un antiinflamatorio natural, puede ayudar a reducir los dolores provocados por la mastitis.
  • Aplicar miel sobre la zona. Recordemos que es un gran antiséptico.
  • La compresa de infusión de tomillo (o de romero) es un remedio tradicional muy eficaz para la mastitis. Ambos son antibióticos naturales y nos pueden ayudar para tratar la infección.

Si nuestra intención es dar el pecho, una opción recomendable es consultar los grupos de crianza. En ellos sabremos como actuar ante una mastitis y estaremos asesorados por profesionales.

 

Sira Bellot
Babyplanner

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