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Viajar estando embarazada

Viajar es una forma de conocer gente, culturas y todo lo que de ambas se desprende: su religión, sus costumbres y su comida… ¡siempre que tengan […]

Viajar es una forma de conocer gente, culturas y todo lo que de ambas se desprende: su religión, sus costumbres y su comida… ¡siempre que tengan menú infantil!

Viajar con niños es en sí una aventura de aquellas para recomendar a todo el mundo. Por muy formidable que sea el destino, no será lo mismo si vas con niños. Los parques de atracciones, ferias, teatros y demás actividades infantiles forman parte de tu itinerario, así como todos los lavabos a los que puedas acceder en caso de necesidad. La preparación del viaje ya no es algo que se realiza únicamente basándonos en la ilusión por conocer algo concreto, cuando viajamos con niños planificar es posiblemente lo más importante del viaje si queremos disfrutarlo.

Pero en este caso, no vamos a hablar de los niños, sino de la época previa a ellos. ¿Qué ocurre si estamos embarazadas y para estas fechas nos apetece hacer un viaje? ¿Se puede volar en avión? ¿Qué ocurriría si algo se complica durante el viaje? Recordemos que estar embarazada no es estar enferma, por tanto, si nos apetece viajar podemos hacerlo. Pero eso sí, tomando alguna medida.

Hablar con nuestro médico, nunca está de más. De esta manera seguro que alguna duda nos resuelve y siempre nos iremos más confiadas. El sentido común también es esencial y el destino es muy importante, ya que si tu interés es visitar el Amazonas o alguna población remota perdida en el desierto, o quizá te has levantado animada y te apetece bajar por un río en canoa… probablemente no deberías hacerlo. Por otro lado, cualquier zona habitable puede ser un destino. Pero recuerda que durante esta época se te hinchan los pies y estar mucho rato en la misma postura resulta misión imposible, recuerda también cuánto te cuesta subir escaleras y lo incómodo que te resulta dormir por las noches.

Si tomas algún medicamento concreto, no olvides llevarlo contigo y evitar de esta manera hacer el tour de las farmacias. Aunque por otro lado… puede ser entretenido si no tienes nada mejor que hacer, ¡en todas ellas seguro que te dejan entrar en el lavabo si lo necesitas! Vale la pena invertir algo de tiempo al iniciar el viaje en buscar los lugares a los que acudir en caso de necesidad. Hospitales, centros de primeros auxilios, comisarías de policía… Seguro que estando una vez allí, si los necesitas, tendrás que invertir mucho más tiempo para localizarlos. Consulta con tu seguro de salud privado, si lo tienes, las coberturas en los diferentes países, y muy importante también disponer de una forma de contacto rápida para acceder a ellos en caso de necesidad: un teléfono, un contacto, una email…

Cada modo de transporte tiene sus pros y contras para viajar, en este caso el coche quizá sea el más cómodo mirando la libertad que tenemos si el es nuestro y siempre que no queramos hacer 2000 km. Se recomienda parar cada dos horas, algo que es prácticamente obligatorio si estás embarazada. Además siempre debemos llevar el cinturón puesto, y para que no nos moleste, la cinta inferior deber ir por debajo de la barriga y la otra se debe colocar entre los pechos cruzando uno de los hombros.

Durante los últimos meses del embarazo está prohibido conducir así que también tienes excusa para no hacerlo e ir de copilo o durmiendo durante el trayecto. Así guardas energía para visitar lugares después. El tren puede ser una opción muy práctica, tiene cafetería, lavabo y te permite caminar por sus largos pasillos. Actualmente hay trenes muy rápidos que te pueden llevar prácticamente a todas partes y sin apenas movimientos bruscos como antes.

Para los que todavía tengan dudas, el avión es un método que podemos emplear estando embarazadas, siempre que respetemos las diferentes normativas de cada aerolínea y de cada país, y no tengamos un embarazo de riesgo o complicado. Por lo general, hasta los siete meses o las 32-35 semanas para ser más exactos, no tendremos ningún impedimento para volar. Pasada esta fecha si necesitamos volar, alguna compañía nos lo impedirá otras nos solicitarán un certificado médico.

Y acabamos hablando del barco. Como método de transporte es amplio, nos permite dar largos paseos, tiene cafetería, camarotes, baños y muchas comodidades, pero cuidado con las olas y el vaivén característico, pues las embarazadas acostumbran a sentirlo todavía más. También hay que tener en cuenta que los buques en los que normalmente se realizan los cruceros, prácticamente no tienen movimiento y es como estar en tierra firme, todo dependerá de la sensibilidad de cada persona.

Si para estas Navidades estas pensando en viajar, no sé hasta qué punto es aconsejable irse a Laponia a ver a Papá Noel, pero está claro que una escapadita podemos pedir para Reyes.

¡Felices Fiestas!

Sira Bellot
Babyplanner Barcelona

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