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Nueve meses y un parto: los síntomas antes de dar a luz

El embarazo es una decisión que forma parte de la vida de muchas personas y si bien es verdad que tiene una duración aproximada de […]

El embarazo es una decisión que forma parte de la vida de muchas personas y si bien es verdad que tiene una duración aproximada de 40 semanas, o dicho de otra manera, nueve meses, realmente lo que a la mayoría de mujeres les inquieta de todo este proceso es el momento del parto.

El parto es el pistoletazo de salida de la maternidad y la paternidad, aunque muchas veces se nos olvida que ya llevamos varios meses ejerciendo este papel y posiblemente de una manera muy activa. Durante este tiempo hemos cuidado nuestra alimentación y nuestro estado físico, e incluso lo han hecho también nuestros acompañantes en el viaje al parto, reduciendo sus malos hábitos para no incomodarnos.

¿Qué nos hace pensar que tenemos que esperar al parto para empezar a ser mamás y papás?

Es cierto que una vez damos a luz a nuestro hijo se desata especialmente nuestro deber de ejercer la función de madres y padres, pero no nos equivoquemos: en realidad empezamos a serlo en el momento que nos enteramos que estamos embarazados. Visto esto y con nueve meses de preparación y toda una vida por delante, ¿qué son 20 minutos de parto?

Al final, el momento del parto, y esto es algo en lo que muchas madres coinciden, es algo que se recuerda de forma vaga. La cantidad de adrenalina, endorfinas, dopamina y otras muchas hormonas es tan elevada, que la conciencia durante ese momento es muy limitada o prácticamente nula. Con esto no queremos decir que es algo que pasa sin más, por supuesto que es un momento intenso, pero aquí está la clave: es tan intenso que cuando queremos darnos cuenta ya pasó. Estaremos en casa y entonces sí que comienza la verdadera maternidad.

Parto y embarazo

¿Cuáles son las señales más comunes que experimentamos antes de ponernos de parto?

Si repasamos los diferentes síntomas antes del parto, encontraremos que cada cual nos cuenta sus cosas. Como ya es evidente, cada embarazo es una historia, pero hay una serie de molestias o alteraciones a nivel físico y psicológico que normalmente van asociadas a un alumbramiento inmediato:

  • Irritabilidad, diferente a la normal. Con 10 kilos de más centrados en la barriga, los pies como globos llenos de agua, el calor, el malestar y la imposibilidad de verte ciertas partes bajas del cuerpo sin la ayuda de un espejo… Todo ellos hace que el humor que reboses no sea precisamente muy bueno. Pero es verdad que cuando estamos de parto, o casi, una serie de hormonas que se segregan nos pueden producir una irritabilidad algo diferente a la que estamos acostumbradas. Sería algo así como una sensibilización extrema, un ruidito, un olor, que se acerquen demasiado… en definitiva, que nos molesta hasta respirar y que respiren.
  • El estomago y el intestino, también pueden ser unos indicadores de estar comenzando con el trabajo de parto, entendiéndose por trabajo todo lo que rodea la función de dar a luz. En estos órganos al igual que en nuestros sentidos, las hormonas que intervienen en ese trabajo también pueden influir y con ello diarreas y nauseas pueden ser un signo.
  • Dolor en la parte baja de la espalda o dolor abdominal, parecido al de aquella menstruación que teníamos hace nueve meses… Tenemos que ser conscientes de nuestro estado y saber diferenciar si lo que está pasando es más de lo mismo o se está dando de manera diferente.
  • Cuando se acerca el parto, o cuando estamos a puntito, es habitual que nos sintamos que pasemos de estar muy cansadas a tener un arrebato de máxima energía. No se sabe muy bien por qué en estos arrebatos nos da por hacer cosas de manera extrema. Es un clásico oír hablar a muchas embarazadas de la obsesión por la limpieza. “Preparar el nido” seria la expresión más usada, pero también nos puede dar por ordenar o por no poder estar sentadas.

Todos estos síntomas pueden ocurrir. Es muy posible que si estas embarazada y acabas de leer este post te entren de repente unas ganas terribles de limpiar, o te notes el estomago revuelto, o incluso te surja alguna pequeña molestia abdominal… ¿Es normal o le tengo que prestar mayor atención? Como siempre decimos, ante la duda, mejor prevenir que lamentar. Por tanto, una llamada a tu especialista o una visita si la cosa va a más, nos puede ayudar.

Sira Bellot
Consultora en maternidad y paternidad
BabyPlanner Barcelona

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