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Normas para los abuelos durante las vacaciones de verano

La estación preferida por los niños y niñas es sin duda el verano: las noches son cortas y los días largos, las temperaturas invitan a visitar […]

La estación preferida por los niños y niñas es sin duda el verano: las noches son cortas y los días largos, las temperaturas invitan a visitar la playa o a dar largos paseos por la montaña. Pero, sin duda, lo que más les gusta a los peques del verano es que no tienen las mismas obligaciones que en invierno.

¡Qué fantástico para todos los que puedan disfrutar de este tiempo con sus peques! Pero qué locura para todos los padres que tenemos que compaginar las vacaciones de los niños con nuestra vida laboral. Normalmente la opción de buscar un lugar o una persona que se encargue de los peques es la más acertada: Campus, campamentos, academias, profesores particulares… pero, como es evidente, estas propuestas no acostumbran a tener un coste asequible para todos. Lo cierto es que estos profesionales hacen su agosto con los papás y mamás a los que les toca trabajar en verano.

Los abuelos, los héroes del verano

La ayuda de los abuelos durante las vacaciones de verano se ha convertido en algo imprescindible para muchas familias. Los abuelos son una fuente de inspiración para los peques, a los niños les encanta estar con ellos y para nosotros son todo un referente en materia de paternidad, pues la misma situación que estamos viviendo ahora seguramente la vivieron ellos en su día con nosotros. Sin embargo, no siempre es fácil hacerles entender que las cosas ahora son diferentes a entonces.

Su labor como cuidadores es impagable, pero hay que reconocer que miman bastante a los niños, algo que en exceso no siempre es positivo. Hay tres puntos que deberíamos tener en cuenta y que podemos explicar a los abuelos si nuestros hijos van a convivir con ellos durante un tiempo.

1. Nuestra forma de educar:

Para empezar, y quizás la premisa más difícil, es hacerles ver a los abuelos que nosotros hacemos las cosas a nuestra manera. Posiblemente su manera de actuar también es muy recomendable, pero la nuestra también y tienen que intentar adaptarse. Los valores que compartimos, posiblemente sean los mismos que ellos comparten, pero ahora se ven con un enfoque diferente, por tanto la forma de transmitirlos también se tiene que adaptar.

Para evitar malentendidos, lo mejor es hablar con ellos sobre estos temas antes de que se pueda producir una discusión debido a nuestras diferencias a la hora de pensar. Emplear algún recurso tipo libros o vídeos, también nos pueden ayudar.

2. La alimentación:

El peque no puede comer cada día lo que le apetezca para evitar así que se enfade y nos chantajee emocionalmente. No estamos en un restaurante y por tanto, al igual que lo hace el resto del año, en casa se come lo que ese día toque. En ningún momento estamos obligando al peque a comer algo que no quiera, pues siempre se puede negociar, pero una vez realizada la negociación, toca lo que toca y en las horas que establecidas.

Ojito con “Para unos días que está en casa, ¡deja que coma lo que quiera!” Es importante conversar con los abuelos sobre la importancia que tiene para nosotros una buena alimentación y lo mucho que nos gustaría que nos ayudaran con ella.

3. Internet y las nuevas tecnologías:

En la actualidad hay un punto que para la gran mayoría de abuelos es totalmente desconocido, estamos hablando de Internet, las redes sociales y las nuevas tecnologías. Es importante hablar para hacer entender lo peligroso que pueden ser éstas si se gestionan de forma incorrecta por un peque. Para esta conversación es necesario poner todo lo que tenemos disponible a su alcance e incluso contactar con un profesional si fuera necesario, y siempre ante la duda, lo mejor es no permitir el acceso mientras no estemos nosotros cerca.

Consolas, ordenadores, teléfonos… existe un pequeño truco que nos puede ayudar con estas herramientas. Si el aparato no sale de casa, su uso será el correcto.

Cuando miro al pasado, recuerdo mis visitas a casa de los abuelos en verano como algo especial, y si echo la vista atrás, también recuerdo a mi madre listándome todo aquello que tenía y no tenía que hacer mientras estaba con ellos. ¡Mamás y papás!, es posible que a veces no nos lo creamos, pero ¿quién va a cuidar mejor a nuestros hijos que aquellos que nos cuidaron a nosotros?

Sira Bellot
Consultora en maternidad y paternidad
BabyPlanner Barcelona

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