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Sintomas rotavirus

Rotavirus, el principal causante de la gastroenteritis: ¿se puede prevenir?

Si todos los peques son como el nuestro, los centros de cuidados de menores no darían a basto. Cuando no es una catarro, es cualquier […]

Si todos los peques son como el nuestro, los centros de cuidados de menores no darían a basto. Cuando no es una catarro, es cualquier otra afección que acabe en “itis”. Si existe una patología común en la mayoría de lactantes y peques, son las infecciones por rotavirus caracterizadas por las molestias intestinales o la gastroenteritis.

El rotavirus es una infección que suele afectar sobre todo a los menores de cinco años causando diarrea intensa, vómitos y dolor abdominal.  La deshidratación es la consecuencia más grave de este tipo de patologías, siendo una de las principales causas de hospitalización en menores.

En adultos también podemos encontrar infección por rotavirus, sobre todo cuando estamos en contacto con peques infectados, pero sus síntomas son menos severos y únicamente en el caso de ancianos o personas que padecen alguna enfermedad que les debilita el sistema inmunitarios puede presentar complicaciones.

El rotavirus se contagia por vía fecal-oral y acostumbra a ser muy contagioso y resistente. Cualquier objeto puede ser susceptible de ser infectado: juguetes, instrumentos, alimentos e incluso el agua, pero no seremos conscientes de ello hasta pasadas 24 – 72 horas, pues es cuando comienzan a manifestarse los síntomas.

Una vez contraída la infección por término medio sufriremos los síntomas durante toda una semana e incluso algún día más. Por suerte el rotavirus es una de aquellas cosas que una vez la pasas te inmunizas. Aunque no es tan sencillo: existen diferente serotipos o formas de rotavirus, por lo que el hecho de estar inmunizado de una de ellas no nos garantiza la protección ante las otras.

¿Se puede prevenir?

Las infecciones por este tipo de virus no se pueden prevenir si no empleamos medidas higiénicas, y aun de esta manera, el virus es muy resistente a jabones y productos destinados a su eliminación.

Lo recomendado en estos casos es evitar el contacto con todos aquellos infectados, pero evidentemente resulta muy difícil, puesto que el niño es muy pequeño y necesita de nosotros. Lo que deberíamos hacer siempre es:

  • Lavarnos las manos frecuentemente.
  • Desinfectar con productos específicos todos los utensilios  y espacios comunes: vajillas, cubertería, wc, el mando de la tv, los pomos de las puertas…
  • Evitar que el infectado se relacione con otros para no generar epidemias: no ir a la escuela, centro de acogida o lugar de trabajo.

¿Cuál es su tratamiento?

Para tratar una infección por rotavirus, principalmente deberemos cubrir las necesidades de hidratación y pérdida de electrolitos producidas por las diarreas  y vómitos. En los más peques, sobre todo si hablamos de lactantes, la deshidratación se produce de manera muy rápida y muchas veces la ingesta de líquidos no es tolerada y se tiene que recurrir a la vía hospitalaria para tratarlos. En adultos será suficiente con beber líquidos de manera frecuente: infusiones, zumos o bebidas indicadas para procesos de deshidratación,.

En caso de encontrarnos en periodo de lactancia maternano se debe interrumpir creyendo que el bebé necesita en realidad mayor alimento. En muchas ocasiones, complementar la lactancia materna con leche de fórmula en periodos de estas características, ha producido intolerancias que lo que han ocasionado han sido mayores diarreas y vómitos.

En algunas ocasiones se puede añadir un biberón con suero para rehidratar al peque si fuera necesario, pero en todo caso será nuestro especialista quien nos lo indique. En algunas ocasiones es muy posible que lleguemos a la conclusión de que la única opción es pasar el virus y ya está, pero quizás nos sirve estar informados para que este paso sea mucho más suave y no nos coja por sorpresa.

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