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Consejos para prevenir los ahogos de los peques en verano

¿Sabías que con 5 centímetros de agua el riesgo que tienen los niños de ahogarse es el mismo que en una piscina de 3 metros […]

¿Sabías que con 5 centímetros de agua el riesgo que tienen los niños de ahogarse es el mismo que en una piscina de 3 metros de profundidad? Cada año las noticias por ahogos en verano aparecen en los titulares y en todas ellas lo más desolador es que casi siempre se podrían haber evitado.

Cuando hablamos de los peques y el agua poco queda por decir: debemos estar siempre atentos y no confiarnos, pues cualquier precaución es poca. Evidentemente, ningún padre ni madre permitiría que sus hijos tuvieran un percance con el agua, pero involuntariamente o no, las cosas siguen pasando cuando la mayoría se podrían evitar tomando alguna precaución.

Consejos para prevenir los ahogos en verano:

  • Evitar bañarse mientras se está haciendo la digestión. Aunque esto no tenga relación directa con los ahogos, un corte de digestión a determinada profundidad puede ocasionar un gran susto. Dos horas es el mínimo establecido antes de poder bañarse y de esta manera evitar un posible corte de digestión.
  • Otro punto muy importante es respetar las señales. En las playas tenemos las banderas y en la mayoría de las piscinas existen letreros a la entrada con indicaciones que nos informan qué hacer en casos determinados. Simplemente con explicar a los más peques que existen estas señales y lo que quieren decir, muchas veces será suficiente para hacerles tomar conciencia de los riesgos que existen.
  • La edad es un factor determinante, extremar la vigilancia con los más pequeños es muy importante. Otro dato espeluznante es saber que únicamente 20 segundos son suficientes para que se produzca un ahogamiento. ¿Cuánto dura un despiste?
  • Mucho ojo con los flotadores, manguitos, burbujas o similares. La seguridad que nos ofrecen este tipo de dispositivos no es efectiva si no podemos supervisarla. Una mala colocación, un pinchazo o una incorrecta utilización puede ofrecer un exceso de confianza con un desenlace catastrófico.
  • El calor tampoco ayuda cuando estamos cerca del agua. Un golpe de calor puede provocar pérdida de conciencia y desorientación, y aunque la cosa no acostumbra a ser importante, son causas suficientes para tener un susto. No olvides que los protectores solares y las zonas con sombra son nuestros aliados.
  • Aun cuando el peque ha aprendido a mantenerse en el agua, o incluso cuando ya sabe nadar, no debemos bajar la guardia. Su inexperiencia hace que se cansen con facilidad y como consecuencia de esto es fácil que un despiste nos cause estragos.
  • Bañeras, fregaderos, cubos grandes… cosas aparentemente inofensivas que podemos encontrar en cualquier casa pueden llegar a ser peligrosas si estamos rodeados de peques y hay agua en el interior de estos objetos. La precaución puede ser extrema en una playa o piscina, pero también tiene que ser alta cuando estamos en casa.

No es necesario entrar en pánico ni llevar al extremo las cosas, pero aun cuando el tono de todas las indicaciones puede sonar algo alarmista, el resumen sería que el agua es algo que a los peques les encanta y nosotros somos los encargados de que siga siendo algo divertido para todos.

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