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¿Cómo prevenir y tratar la otitis infantil?

Aparece sin avisar y durante unos días nos acompañará… ¿qué es? Para todos aquellos y aquellas con peques, es posible que la lista de respuestas a […]

Aparece sin avisar y durante unos días nos acompañará… ¿qué es? Para todos aquellos y aquellas con peques, es posible que la lista de respuestas a esta adivinanza sea larguísima, tan larga como niños existan, pero si tenemos que elegir hoy algo de lo que hablar, nos vamos a quedar con la otitis.

La otitis acostumbra a estar provocada por una bacteria que afecta al oído medio generando líquido que se acumula detrás del tímpano. Se trata de la razón más común de las visitas al médico antes de los tres años. Podemos observar que al peque le cuesta mucho conciliar el sueño, no para de llorar y se muestra inquieto. Si la fiebre no nos ha dado todavía pistas de qué podría ser, vale la pena revisar sus orejitas y comprobar que todo está bien por ahí dentro.

Es importante acudir al médico

En cualquier caso, e independientemente de la edad del peque, siempre es importante acudir a un especialista que diagnostique qué le pasa de forma certera y podamos empezar lo antes posible con el tratamiento.

Para ello, y al tratarse de una bacteria, en la mayoría de casos el médico administrará antibióticos acompañados de algún analgésico para aliviar el dolor. En el caso de la otitis veremos que a los dos o tres días de empezar los síntomas prácticamente desaparecen, pero es importante acabar por completo la dosis de antibiótico pactada para evitar recaer.

¿Cómo podemos prevenir la otitis infantil?

  • La otitis se puede prevenir de la misma manera que se puede prevenir un resfriado, por lo que no es un trabajo sencillo. A nivel casero y para intentar aliviar los síntomas intentando no abusar de los medicamentos, puede ser de gran utilidad aplicar calor en la zona y limpiar las fosas nasales con suero fisiológico para intentar eliminar el moco. Está comprobado que con estas limpiezas, aunque no son agradables, la efectividad de los medicamentos aumenta.
  • Como consecuencia de la otitis tenemos la ruptura del tímpano. Por muy grandilocuente que pueda resultar el nombre y sin menospreciar las consecuencias, esta ruptura es algo parecido a lo que pasa con un grano al reventar (perdonad esta comparativa tan desagradable), pero así es. Se debe al exceso de pus en el interior y hay ocasiones en las que acaba saliendo en forma de secreción con cerumen e incluso con restos de sangre. Normalmente, después de esto baja la inflamación y la fiebre, por lo que únicamente debemos seguir tratando la infección, ya que la herida del tímpano cicatrizará sin dejar rastro.
  • En alguna ocasión, si las otitis son persistentes o crónicas, se puede realizar una intervención sencilla mediante la cual se introducen unos tubitos de drenaje en las orejas para ayudar a las secreciones a salir. Una vez se cura, los tubitos se caen solos, y si los encontramos son de esas cosas que las mamas acostumbramos a meter en algún sitio junto a la pinza del cordón, los dientes del ratoncito Pérez y las notas del colegio.

Aunque la otitis no es una enfermedad contagiosa, los resfriados que normalmente la acompañan sí, por tanto será mejor hacer reposo en casa si es posible. Y si no, siempre podemos recurrir a un profesional o a las abuelas…

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