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Varices vulvares durante el embarazo

El embarazo es una época de cambios sorprendentes que nos ofrece la naturaleza. No cambiamos simplemente a nivel físico, sino también a nivel psicológico, hormonal, sensorial… […]

El embarazo es una época de cambios sorprendentes que nos ofrece la naturaleza. No cambiamos simplemente a nivel físico, sino también a nivel psicológico, hormonal, sensorial… y en algún que otro sentido más.

Evidentemente los cambios más destacados y conocidos por todos y todas son aquellos que se producen físicamente: el aumento de la barriga, los pechos o la forma característica de una embarazada. Pero existen también otros no tan conocidos que se producen en los órganos genitales de la mujer y son interesantes de comentar, por si alguna vez nos encontramos con ellos.

Desde las primeras semanas del embarazo, debido al cóctel de hormonas producido, la zona genital va a sufrir una serie de cambios: el cuello del útero se reblandece, se genera el tapón mucoso, la vagina aumenta de tamaño y se produce un aumento del riego sanguíneo que ocasiona algo conocido como leucorrea gestacional o simplemente mayor secreción de flujo. Si bien todos estos cambios no son molestos, junto a ellos se produce otro algo más incomodo conocido como dilataciones varicosas o varices vulvares.

Las varices vulvares suelen aparecer alrededor de la semana 20 de gestación en el 4-7% de las embarazadas y normalmente en segundos embarazos.

¿Por qué se producen las varices vulvares?

Aun pudiendo parecer lo contrario, este tipo de varices no se producen por un aumento de la presión o del volumen circulatorio del embarazo, sino por un aumento de las hormonas segregadas durante este periodo. Por este mismo motivo, una vez finalizado el embarazo, todo tenderá a volver a su estado normal sin dejar secuelas destacables.

Dejando a un lado su aspecto, el cual no es del todo bonito, este tipo de varices no van acompañadas de molestias significativas, pero sí que nos puede dar la sensación de pesadez o sentir purito o picor. En ningún caso debemos considerar la posibilidad de una rotura o similar, ni tan siquiera durante el parto.

Debido a nuestro estado, la mayoría de tratamientos existente para tratar las varices no van a ser de utilidad en este caso, pero sí que existe algún truquillo que podemos utilizar.

Consejos para prevenir o tratar las varices vulvares

  • Mantener un peso adecuado puede ser de gran utilidad para el embarazo y el parto, así como para evitar el aumento de presión en la zona afectada con varices y por tanto reducir las molestias.
  • Evitar estar mucho tiempo de pie en una misma posición e intentar caminar regularmente, pues nos puede ayudar a desinflamar.
  • Prevenir la exposición al sol y evitar el calor excesivo nos va a ser de gran utilidad, así como aplicar alguna crema de caléndula o simplemente presión en los momentos de mayor intensidad de las molestias.
  • La ropa utilizada también va a ser decisiva. Intentemos evitar ropa estrecha como podrían ser leggins o similares. Esto hace aumentar el calor en la zona, con lo que volvemos a tener más riesgo de molestias.
  • Podemos optar por aplicar duchas de agua fría que nos ayudaran a bajar la inflamación siempre que seamos capaces de aguantarlas.
  • Y siempre que podamos reposar, que sea con las piernas en alto para favorecer el retorno sanguíneo.

Las varices, ya sean vulvares o en las piernas, van a formar parte de nuestra aventura de convertirnos en mamás, en ningún caso nos tenemos que preocupar más de lo que corresponda y menos todavía cuando por suerte tenemos a muchos profesionales a nuestro alrededor a los que acudir para aclarar nuestras dudas.

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