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Consultores de maternidad y paternidad por Sira BellotMi Bio

¿Cómo gestionar la frustración infantil?

Quizá no nos hemos parado nunca a pensar, pero todos aquellos que somos papás y mamás, en algún momento, tenemos las casas llenas de personitas […]

Quizá no nos hemos parado nunca a pensar, pero todos aquellos que somos papás y mamás, en algún momento, tenemos las casas llenas de personitas adorables y tiernas con las que aprendemos a relacionamos.

En ningún momento hablamos de seres mitológicos o imaginarios, nomos o diminutos…. Evidentemente nos referimos a los hijos e hijas en su edad más temprana. ¡De qué manera su inocencia y su devoción nos llenan de entusiasmo y energía a diario!

No debemos olvidar que los peques son retratos incompletos de nosotros mismos, y aunque nuestra finalidad es convertirlos en personas independientes y autónomas, en muchas ocasiones es fácil reconocernos en ellos de manera significativa. Por tanto, ¿nos convertimos los padres en responsables de sus actos?

A lo largo de la vida de nuestros peques todos pasamos por diferentes situaciones, fases o periodos que van a condicionar su (y nuestra) manera de actuar. En esos momentos aparece en muchas ocasiones algo llamado frustración, y saber gestionarla de manera correcta en la infancia, es el camino para aprender a enfrentarse de manera positiva a procesos futuros.

¿Cuándo puede aparecer la frustración?

La frustración se manifiesta en el momento  que algo no es tal y como esperamos. En ese caso una serie de emociones afloran de manera desbordada: miedo, enfado, tristeza, rabia… Y dependiendo de cada persona, estas emociones se podrán gestionar de una manera u otra.

Gestionar esta frustración, tolerarla y saberla interpretar es una forma de crecer y aprender a superar los problemas futuros. Los peques que acostumbran a tener todo lo que quieren por parte de los padres y madres no viven en primera persona que significa la frustración, por ello en la edad adulta no sabrán bien cómo manejarla y seguirían sintiéndose mal cuando algo no salga como esperan.

Los niños con poca tolerancia a la frustración en general tienen una serie de aspectos en común:

  • No son muy conscientes de sus emociones, por lo que no saben identificarlas y actuar.
  • La paciencia brilla por su ausencia, siendo impulsivos y alterándose con facilidad.
  • Las rabietas y el llanto fácil son signos claros de la necesidad de estos peques de gestionar las situaciones de manera inmediata y sin capacidad para esperar.
  • Hay que tener especial cuidado con estos niños ante situaciones propensas a la depresión o ansiedad. Su inmadurez en afrontar las emociones los convierte en exigentes y propensos a perder el control. Para ellos todo es blanco o negro, es difícil encontrar un término medio.

Los peques deben enfrentarse a situaciones adversas o problemáticas aun cuando nuestros instintos maternales o paternales lo hacen muy difícil. Debemos:

  • Convertir los fracasos en nuevos logros.
  • Prevenir cualquier situación contraria o desagradable a nivel emocional.
  • Evitar o reducir las situaciones que puedan causar frustración.
  • No caer en la sobreprotección ni en el exceso de permisividad.

Todas estas situaciones por parte de los padres y madres están sesgando la capacidad de aprender emocionalmente a sus peques. Dar ejemplo, educarles en la cultura del esfuerzo y no ceder a sus rabietas a la primera, pueden ser la mejor herencia para su jubilación.

Sira Bellot
Consultora en maternidad y paternidad
BabyPlanner Barcelona
T. +34 932753182

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