Derechos de la mujer

Por Mireia RuizMi Bio

¿Qué ocurre cuando no te presentas a juicio?

Justo acababa de cumplir los 18 años y se atrevió, pensando que no lo descubrirían, ¡pero se equivocó! Eran las diez de la mañana del […]

Justo acababa de cumplir los 18 años y se atrevió, pensando que no lo descubrirían, ¡pero se equivocó! Eran las diez de la mañana del día 31 de enero de 2014 cuando José Enrique entraba en el Bar los Cazadores buscando a su víctima a la que enseguida localizó. Al fondo del bar se encontraban dos personas y en la barra, apoyada, había una tercera tomando café. José Enrique, con causas penales ya siendo menor de edad, se dirigió a la mesa donde se hallaban los dos hombres conversando y se sentó justo al lado.

Declaraba Ramón en el juicio que le extrañó que, estando el bar vacío, José Enrique decidiera sentarse al lado de ellos, pero como lo vieron tan joven no sospecharon nada. Así, en un momento dado, José Enrique se levantó a la barra para pedir un bocadillo y justo en ese momento Carlos, que tenía su chaqueta colgada en la silla, se fue al baño. Estaban solos en la sala José Enrique y el amigo de Carlos, Ramón. Una vez tomaron nota a José Enrique del desayuno, este volvió a la mesa que había escogido y que, como os he dicho, era la de al lado de la mesa de Carlos y Ramón. Esa mañana habían quedado los dos antes de ir a comprar, por lo que la cartera de Carlos ,que se hallaba en el interior de su chaqueta que a su vez estaba colgada en la silla, “corría peligro”.

Y así, en un momento de despiste, José Enrique metió la mano y se apoderó de ella. Sigilosamente se dirigió a la salida del local cuando, tras percatarse Ramón de lo sucedido, y en apenas unos segundos, se abalanzó sobre José Enrique y lo retuvo impidiéndole que saliera del bar. Entre gritos: “¡Has robado la cartera, devuélvela, devuélvela!”, llamaron a la policía que se presentó en pocos minutos. Dos patrullas intervinieron y lo cachearon. Le localizaron la cartera de Carlos debajo de su ropa y contaron 495 euros, siendo en ese momento detenido por un presunto delito de hurto si bien en grado de tentativa.

Esa misma noche le asistí en comisaría, donde lo pasarían a disposición judicial al día siguiente. A ese chico le pregunté que dónde estaba su familia y me respondió que al ser de fuera, apenas tenía a nadie. Le pregunté si había llamado a algún familiar o conocido y me dijo que no, le pregunté qué haría después de que lo dejaran libre al día siguiente y me dijo: “Buscarme la vida”. Así, al día siguiente tuvo lugar el juicio rápido, lo acusaban por presunto delito de hurto en grado de tentativa por lo que le pedían 5 meses y 15 días de prisión, pero como no hubo conformidad señalaron el juicio oral el pasado mes de enero de 2016.

Así , tras dejarlo en libertad, le informaron que aunque el juicio era a los dos años vista si no comparecía se celebraría en su ausencia, por cuanto la pena de prisión solicitada no superaba los dos años. Y es lo que sucedió: se inició el juicio contra él por el que le pedían más de 5 meses de prisión y José Enrique no se presentó. La sentencia, condenatoria, esta pendiente de que se la notifiquen, pues en la actualidad se halla en paradero desconocido. No se sabe si regresó a su país, si viajó a otro, si está cumpliendo alguna otra condena… Pero si lo localizan tendrá pendiente una causa más por cumplir.

Solo quiero deciros que a pesar de haber pasado dos años desde la detención y puesta en libertad, este juicio se ha celebrado porque José Enrique tenía obligación de presentarse, pero no lo hizo, a pesar de que así se le informó. Desde la última reforma, casos como el de José Enrique se están señalando a un mes vista, no obstante, como a mí me han exclamado cuando explique el contenido de este post: “¡Ojalá no hubieran casos como este por enjuiciar” . Solo nos queda reflexionar: ¿por qué los hay?

Feliz martes,
Mireia Ruiz Ramirez
Fundación Mujeres Felices

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