Derechos de la mujer

Por Mireia RuizMi Bio

Convenio regulador de custodia compartida

El convenio regulador fue fruto de unas intensas y arduas negociaciones, y justo el mismo día de la vista señalada, al año de dictarse el […]

El convenio regulador fue fruto de unas intensas y arduas negociaciones, y justo el mismo día de la vista señalada, al año de dictarse el auto de medidas, las partes, por fin, conseguíamos cerrar un acuerdo. Así, Izan, estaría cuatro noches con el padre, cuatro noches con la madre y el resto de días se los irían distribuyendo ambos progenitores de forma alterna.

El papá, mi cliente, deseaba con fuerzas poder dormir abrazado a su peque. Era a partir de la firma del acuerdo cuando se introducían las pernoctas con el padre. Nunca antes se consiguió una,  ya os diré por qué, y todo ello a pesar de haberse otorgado la custodia compartida de Izan entre ambos progenitores. Desde la firma del convenio, en septiembre de 2015, hasta el mes de su vigencia, Carlos dormiría con Izan una noche al mes.  Se estableció después, a los dos meses, que podría hacerlo dos noches al mes. Al fin, después de Semana Santa, Carlos pudo dormir con su hijo cuatro noches seguidas.

Él no se lo creía, tanta dificultad y tanto obstáculo para poder conseguir dormir con su tesoro, con su vida, ¡y después de tanto tiempo! La madre se lo puso realmente complicado, pues alegaba la lactancia del hijo para no favorecer las noches con el padre. En octubre de 2015 Izan contaba ya con dos años y medio y, hasta hacía muy poco, Esther, su madre, le seguía dando el pecho. Recuerdo que Carlos me contaba mientras preparábamos el juicio que Izan se comía unos platos de macarrones con carne picada que satisfacía a cualquiera que lo viese…. Pero, claro, por la madre seguía alegando que continuaba con la lactancia y ese motivo le impidió dormir con su hijo hasta los dos años y medio. A Carlos, tanta espera le sobrepesaba, le atormentaba haberse perdido abrazar a su hijo en la noche y verlo dormir, en silencio, como un ángel y expresaba sentimiento de impotencia.

Es cierto que veía al peque cada día porque la custodia era compartida, pero dada la lactancia, las noches con su hijo no entraban en su día a día. Llegó, por fin, el día de reconsiderar la situación y por ello el convenio finalmente se firmó y se ratificó ante su señoría. Carlos grabó todos los momentos felices de su peque, no le cabía en su corazón tanta alegría. Y así, este padre, desde octubre hasta ahora duerme dos noches con su hijo. Pero la tormenta no llegó tan pronto a la calma… En enero de este año, la mamá de Izan presentó un escrito al juzgado alegando que si se aprobaba finalmente el convenio, este sería perjudicial para los intereses del menor, rogando la madre que se practicaran más pruebas antes de aprobarse el convenio y se suspendiera el dictado de la sentencia que, efectivamente, aún estaba pendiente.

Pues bien, hoy, se celebró la vista.

¡La próxima semana os explicaré que he aprendido! Feliz semana y gracias por estar ahí.

Un abrazo,

Mireia Ruiz Ramirez
Fundación Mujeres Felices

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