Derechos de la mujer

Por Mireia RuizMi Bio

La custodia de menores, ¿cómo afrontar una situación de desamparo?

La sentencia todavía es una incógnita. La Juez hizo entrar a los letrados en la sala para preguntarnos si habíamos hablado, si habíamos llegado a […]

La sentencia todavía es una incógnita. La Juez hizo entrar a los letrados en la sala para preguntarnos si habíamos hablado, si habíamos llegado a algún acuerdo o, por lo menos, en algún extremo había consenso a lo que le contesté: “Señoría, mi cliente, la madre, no se opone al cambio de custodia de la menor, de más edad, a favor del padre, si bien no lo está respecto de Joan, el pequeño de la familia. Se le debe dedicar unos cuidados especiales por ser un niño especial. Joan presenta déficit de atención y serias limitaciones a la hora de asimilar, aprender el lenguaje y de comunicarse. Joan tiene 13 años pero su capacidad de aprendizaje lo es de un niño de 11 años siendo que, además, le es difícil exteriorizar su voluntad”.

Sin embargo la hermana de Joan, muy cercana a alcanzar la mayoría de edad, manifestó su deseo expreso de irse a vivir con su padre a otro municipio cercano al domicilio de la madre, con la que había vivido hasta hacía unos meses atrás. Este caso, y os daré unas pistas, lo recordaréis… Mi cliente Pilar había recibido una demanda de su exmarido, José, del que se hallaba divorciada hacía cinco años, por la que él le solicitaba la custodia de sus hijos, y sobre todo del menor a raíz de una intervención de los servicios sociales. Los citados servicios sociales venían haciendo un seguimiento de mi cliente como consecuencia de las ausencias de Pilar motivadas por su trabajo de camarera en un restaurante.

Desde esa época el esfuerzo de mi cliente por mejorar era prioritario, pero no contaba con demasiada ayuda ya que, desafortunadamente, su madre era muy mayor y vivía en Barcelona. La valoración recogida por los servicios sociales fue trasmitida a la EAIA, equip d atenció a la infància i adolescència, que intervino muy rápido ordenando entrevistas y visitas a los domicilios de los padres concluyendo en una posible “situación de desamparo” del menor Joan.

Esta fue la base por la que el abogado del exmarido pedía, en un proceso de medidas coetáneas, el cambio inmediato de custodia. Su señoría acordó que debía escuchar a los menores y saber de ellos y de su situación. El juicio fue duro, ambos padres se sometieron a un extenso interrogatorio en el que quedó probado que el padre es persona que sí ha rehecho su vida, pero que la causa por la que Pilar y él se separaron fue los malos tratos que recibió Pilar durante el matrimonio, agravado por el trastorno que padecía José, un “trastorno obsesivo compulsivo”.

Hace ya 5 años que lo denuncie”, me explicaba Pilar y “hace ya cinco años que se dictó la orden de alejamiento, solo que en la actualidad ya no sigue vigente”. Pilar continuaba: “Yo he estado al lado de Joan, yo lo he llevado a los médicos, a la psicóloga, al centro de niños afectos por el TDA, he ido a las tutorías, le he procurado todo lo necesario y, ¿ahora me lo quieren quitar? En 5 años su padre nunca fue a una visita médica, a una tutoría, no sabe si Joan evoluciona o no, no sabe cómo va en el colegio… ¡Si no conoce ni a su tutora!”, exclamaba Pilar.

Fue curioso porque durante el interrogatorio, en el acto de la vista, a una de mis preguntas él me contestó: “Trabajo y mucho, y mi actual mujer también trabajaba”. Así que le pregunte: “Entonces, ¿si usted está desde bien temprano fuera de casa, regresa a la noche y su mujer también en el caso de tener la custodia de Joan… ¿quién va a cuidarlo?”. Y su respuesta fue: ” Pues los hijos de mi mujer: la de 19 años o la de 14.”. La respuesta fue insólita pero totalmente espontánea. Sin embargo, el informe de la EAIA no es nada favorable a Pilar…

Ya os diré cómo se ha resuelto el caso y cuál fue mi propuesta en el acto de la vista. Ahora solo procede esperar.

¡Qué tengáis feliz semana!

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