Derechos de la mujer

Por Mireia RuizMi Bio

Un padre que exige los mismos derechos que la madre: compartir custodia

Lo estuvieron siguiendo durante más de cinco días, pero Javier nunca se percató. En fase de prueba, la abogada contraria que defendía los intereses de […]

Lo estuvieron siguiendo durante más de cinco días, pero Javier nunca se percató. En fase de prueba, la abogada contraria que defendía los intereses de la madre, presentó un informe elaborado por un detective que incluía un extenso reportaje fotográfico. En él se veía a Javier entrar y salir del trabajo, del estanco, de algún bar y de su vehículo y, todo ello, con una finalidad: desacreditarle como padre y así conseguir ella la custodia exclusiva de las tres princesas, nacidas del fruto del amor de esta pareja, a la que unos años después tan solo les une ya el recuerdo.

De este caso ya os comenté en un post anterior que Javier fue denunciado por malos tratos por su ex mujer, quien pidió orden de alejamiento aunque después no le fue concedida. El otro día fue el juicio de medidas provisionales previas al divorcio y era aquí, en este momento, cuando debíamos demostrar que Javier amaba a sus hijas, que quería la felicidad de estas, y por ello preparamos nuestra defensa a conciencia.

Ya en el mes de abril de este año y dada la mala relación habida entre la pareja, Javier se marchó del domicilio conyugal a pesar de ser el el único propietario y se alquiló una casa muy cerquita del centro escolar de las pequeñas, que contaban con 10, 8 y 5 años de edad. Javier es autónomo desde hace muchos años y con sus ingresos se atendían prácticamente todos los gastos de la casa y de las niñas. Ella también había estado trabajando hasta que en octubre del año pasado decidió abrir un negocio propio de peluquería, a lo que ella le debía dedicar tiempo y esfuerzo.

Una larga espera hasta el día del juicio

Cuando Javier se vio obligado a tomar una decisión como la de marcharse de su vivienda, se encontró con que su ex mujer le pedía que siguiese abonado todos los gastos, como había hecho siempre, de la casa y de las niñas, y que además le ingresase una pensión para ella de un importe totalmente injustificado. Así, como no se alcanza un acuerdo global, la ex mujer de Javier decidió instar procesos judiciales contra él. Javier no entendía nada, me decía: ” Mireia, ahora se lleva a las pequeñas a casa de sus padres y no me abren la puerta, no me deja verlas, las echo de menos”, a lo que yo le respondía: “Paciencia Javier, solo es un poquito de tiempo y ya veras como todo se resuelve”.

Los días iban pasando y Javier veía a las peques días sueltos y a horas concretas, siempre en un horario decidido por su ex mujer. El Juzgado de Familia que tenía que ver el juicio estaba desbordado a pesar de los grandes esfuerzos del personal de justicia, hasta que por fin señalaron fecha de juicio. La petición que hizo la ex mujer en la demanda de medidas era insólita: Custodia exclusiva para ella, que Javier abonara una pensión de 500 euros por hija al mes, que se le atribuyera a ella el uso y disfrute del domicilio que fue conyugal y que Javier le abonara una pensión para ella de 30.000 euros. Javier estaba aturdido y seguía sin entender nada.

“¿Qué más prueba propone, letrado?”, le preguntó el Juez a la letrado contraria. “Pericial psicológica de la doctora Soria y prueba médica consistente en extracción de sangre para advertir la dependencia a sustancias estupefacientes y cannabis del padre”, contestó la abogada. Así, en este punto se basaba la defensa de la exmujer, que era desacreditar al padre alegando consumo y dependencia a sustancias estupefacientes y cannabis.

La resolución final

Cuando me dieron turno de palabra me opuse firmemente a la prueba médica, ya que todos las personas tenemos derechos fundamentales, entre ellos a la propia integridad, y no estamos en un proceso penal sino en un proceso de familia en el que se necesita mucho más que solo alegaciones de un detective que, como os diré, ¡no pudo demostrar nada de lo que decía en su informe!

“Señor Rodríguez, buenos días, usted ha elaborado un informe de seguimiento, ¿se afirma y se ratifica?”. “Sí”, contestó el detective. “Pues, por favor, conteste las preguntas que le van a formular los letrados”.

El interrogatorio fue duro y extenso y la conclusión a la que llegamos el Ministerio Fiscal y yo fue que las alegaciones que anotó en su informe no pudieron ser constatadas, por lo que no se deberían tener en cuenta. Continuaba el juicio con la prueba de la perito psicóloga que había examinado a las pequeñas y a la madre, pero no a Javier (dado que la psicóloga no había sido escogida de común acuerdo). Con ella finalmente también llegamos a conclusiones que beneficiaban a Javier, mi defendido.

Este juicio de familia ha sido, sin duda, el más largo que he celebrado al rozar casi las tres horas. Finalmente el Ministerio Fiscal solicitó, como yo, la custodia compartida.

El esfuerzo, la paciencia, la preparación …. Tienen recompensa, solo hay que saber que SÍ se puede!

¡Feliz semana!

¡Un abrazo a todos por estar ahí!

Mireia Ruiz Ramírez
Fundación Mujeres Felices.

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