Derechos de la mujer

Por Mireia RuizMi Bio

La desesperación de un padre ante la impotencia

Me lo decía tan convencido por teléfono que me costaba creerlo…: -¡Yo no puedo hacer nada pero Asuntos Sociales, SÍ! –Mi mujer está enferma y […]

Me lo decía tan convencido por teléfono que me costaba creerlo…:

-¡Yo no puedo hacer nada pero Asuntos Sociales, SÍ!
Mi mujer está enferma y desde hace días está descompensada y ya no sé qué hacer ni a quién recurrir”- escuchaba yo al otro lado de la línea telefónica mientras aguantaba el auricular.
-Pero, ¿no quieres luchar por la custodia de tus dos hijos, Juan Antonio?
-¿Para que? -me respondía -Si no me la van a dar… Aquí no tengo a nadie y tampoco mi familia quiere ayudarme… mi madre vive en Granada. Ayer le pregunte si podía quedarse una temporada conmigo para ayudarme con los niños mientras yo estuviera trabajando y me contestó que NO, que mi mujer Paula, es una enferma que no quiere curarse.

La historia de Juan Antonio

Cuando vino a verme Juan Antonio me puso en antecedentes y me recordó que ya se había entrevistado conmigo hace aproximadamente tres años… Desde entonces Juan Antonio ha ido sopesando y aceptando un rol de vida que ahora ya no podía ni quería soportar.

Paula, su mujer y madre de sus dos hijos, padece una enfermedad muy grave: esquizofrenia paranoide desde hace muchos años. Paula no sigue ningún tipo de control rutinario y sólo acude a su médico particular de forma irregular por lo que en la sanidad pública, Paula, apenas tiene historial, salvo un ingreso hospitalario en el año 2013.

-¡Pero necesito justificar que tu futura exmujer, Paula, está descompensada, con más pruebas!- le decía yo. Y en apenas un minuto me enseñó su móvil y me dijo: “Escucha y valora tú misma lo que oyes”, de repente escuchaba una voz, palabras sin lógica, sin sentido, sin ninguna conexión…. totalmente confusas y desordenadas.

Paula, en esas condiciones no puede cuidar de los pequeños. Se negaba a ir al médico y prohibía a su marido acercarse a ella y a los hijos. Fue Paula la que se fue de la casa llevándose consigo a los niños.

Juan Antonio pidió ayuda a los servicios sociales quienes lo enviaron a la policía, quienes, a su vez, le dijeron que buscara un abogado y es aquí cuando yo aparezco… Empieza ahora una larga lucha de un padre, triste y derrumbado, que busca ayuda pero no la encuentra. Poco a poco y con buena letra, llegaremos lejos. Espero poder informaros en breve.

¡Gracias por estar ahí!

Mireia Ruiz Ramírez

Fundación Mujeres Felices

 

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