El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Huéleme… huéleme mucho

Sentada en el metro, pensando en cientos de cosas sin orden (como se hace en estos casos), de repente y sin esperarlo y sin esfuerzo […]

Sentada en el metro, pensando en cientos de cosas sin orden (como se hace en estos casos), de repente y sin esperarlo y sin esfuerzo alguno, el mundo de mi mente se paró, y se puso como protagonista y en la primera fila de mis recuerdos algo que no sabía que tenía almacenado en mi memoria, exactamente en la memoria episódica, esa memoria encargada de guardar las cosas que hemos vivido, es decir, los episodios de mi vida.

Así que ahí estaba yo, sacando del baúl de los recuerdos a aquel chico que conocí en la playa cuando tenía no más de 13 o 14 años, no me acuerdo ni de su nombre, pero me acuerdo como si estuviera viendo ahora mismo su sonrisa pícara, una sonrisa particular; sonreía con los ojos, casi no movía ni la boca. Pero no solamente lo recordaba, sino que, en ese momento, podía sentir ese pellizco en la boca del estómago que sentía en aquel entonces.

Pero, ¿por qué de repente me acuerdo de esto?, no tenía mucho sentido aparente.

¡Ya está! el chico que se ha sentado a mi lado, tiene su olor, huele a él, huele a ese verano, a ese chico sin nombre y a esa sonrisa de ojos. Ese olor se ha colado en mi memoria y ha despertado mis más olvidados recuerdos.

Parece magia, algo que no está… ¡aparece! Este es el maravilloso mundo de los sentidos. El olfato está directamente relacionado con el deseo y la pasión, es el sentido erótico más primario, está ligado a las emociones y a la memoria. Es un gran olvidado, protagonista principal del sexo, y nos conecta en milésimas de segundo con nuestra memoria erótica, donde tenemos almacenadas cientos de situaciones que vivimos y recordamos como placenteras.

¿Qué olores te excitan? ¿Qué olores te predisponen al placer? Conocernos nos coloca en la línea de salida del disfrute; ampliar nuestra inteligencia sexual requiere conocernos y no me refiero solo a nuestros genitales y sus infinitos puntos del tesoro, sino el cuerpo, no solo saber cómo tener orgasmos sino el gran abanico de placeres, no solo lo que nos gusta ver, sino conocer todos y cada uno de nuestros sentidos.
Yo esta semana os animo a dedicaros al olfato. Para empezar voy a buscar ese perfume de ese chico sin nombre pero con pícara sonrisa, de vez en cuando una gotita en mi muñeca me recordará mi ilimitada capacidad para dar y recibir placer.

Feliz y fragante semana.

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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