El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Los mitos también son hacia ellos

Hoy escribo para ti, para ellos, para nosotros y para vosotros. Mucho se habla de la liberación de la sexualidad femenina, de una sexualidad llena […]

Hoy escribo para ti, para ellos, para nosotros y para vosotros. Mucho se habla de la liberación de la sexualidad femenina, de una sexualidad llena de mitos, tabúes y represión e invisibilización, pero ¿nos paramos a hablar y a pensar en cómo piensan ellos? ¿en cómo se sienten? Realmente ¿siempre les apetece? ¿Son tan simples como ellos dicen o como nosotras pensamos?

En torno a la erótica masculina, también existen mitos e ideas preconcebidas. Hay un mito según el cual se considera que ellos siempre están con ganas y dispuestos. Además, la sexualidad de ellos parece que se mueve en un contexto de simpleza, donde solo sería importante la penetración y la cantidad. Por supuesto las ganas, el “cuanto más mejor”, y la penetración como referencia. Queda implícito, por supuesto, que no pueden fallar en el encuentro amoroso.

En este contexto, ¿Qué pasa cuando el cuerpo no reacciona como un reloj suizo? ¿Cuando no me apetecen unas cosas o me apetecen otras? ¿Cuando se pierde la erección en el encuentro?

La erección se vive como condición indispensable y aparece como sinónimo de virilidad, de excitación y de sexo. Toda la responsabilidad parece que cae sobre esos centímetros de entrepierna, que por otro lado, con ese peso y esa presión, no me extraña que a veces haga huelga de brazos caídos. Entonces, si la erección varía en el encuentro, si a veces está y otras no tanto, qué pasa ¿es que no soy tan viril? ¿es que no me pones? ¿es que no te pongo? ¿es que no podemos hacer nada?

Igual es el momento de parar y reflexionar, e igual las cosas no son tan así como las contamos. Igual, puedo estar excitado aunque no haya erección. Igual el placer también aparece en momentos de relajación, donde dejamos protagonismo a otras partes de mi cuerpo. Igual puedo disfrutar del sexo con otras cosas que no sea necesariamente la penetración. Igual en las subidas y en las bajadas de la erección cambian mis sensaciones, y si no estuviéramos agobiados con lo que tiene que ser, disfrutaríamos más de lo que está siendo.

Igual hoy elijo:
– pensar que el placer sin exigencias es más placer
– que aceptar nuestros cuerpos es aceptar sus cambios y sus variaciones, incluido los cambios en la erección y ver la perfección en tantísimas cosas que nos han dicho que son imperfectas
– Igual “más”, es sinónimo de “distinto” y de “mejor”.

Arriba, arriba y abajo, abajo, arriba desde abajo, y todas las posibles combinaciones son solo diferentes perspectivas de un ”pene”, de un “cuerpo” y de una “mente” que siente placer de muchas maneras.

Y tu ¿Qué eliges?

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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