El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

¿Qué postura eliges tú?

Cuando hablamos de sexo y posturas, lo más habitual es que en nuestra cabeza se abra la carpeta donde se encuentran todas esas posturas corporales […]

Cuando hablamos de sexo y posturas, lo más habitual es que en nuestra cabeza se abra la carpeta donde se encuentran todas esas posturas corporales que tienen que ver con las posiciones del cuerpo en el encuentro erótico: arriba, abajo, de pie, sentado, de lado… ¿verdad? Por supuesto esa variedad en las posturas nos aporta distintas sensaciones corporales y mentales y el variar y experimentar diferentes, nos saca de la rutina y nos permite jugar, innovar y disfrutar. Pero hoy, no quiero hablar tanto del Kamasutra corporal sino de tu postura mental ante tu vida, y ante tu vida erótica. Tu posición en torno a cómo y desde dónde miras las cosas que te pasan.

Existe una tendencia generalizada que nos hace por defecto detectar y poner nuestra atención en todas las cosas que no me gustan. Me miro al espejo y la tendencia natural es que nuestros ojos se posen en buscar el fallo, el defecto, lo que podría estar mejor.

Esto nos genera una doble reacción:

– Por un lado ver lo que no me gusta me permite acercarme a lo que elijo querer mejorar. Sin embargo, esto deja de ser tan interesante o potenciador si lo que hacemos, y es lo que se hace normalmente, es quedarnos solo en la crítica. Es decir, si mi postura es ver eso que no me gusta y no hago nada para mejorarlo, me quedo en una exigencia que me conduce a emociones no muy agradables, conmigo y en consecuencia, eso repercutirá en mi relación con los demás. Con lo cual, como el objetivo de la vida y el mío propio es que te sientas bien el máximo tiempo posible, sólo nos sirve la critica si va unida a una acción, que tenga que ver con lo que puedo hacer yo para mejorar la situación y no con lo que no puedo hacer, o lo que han de hacer los demás

– Por otro lado, el ver lo que no me gusta, me coloca en una posición que no facilita mucho el poder percatarme y sentir todo lo que sí está bien en mi vida. Que las cosas puedan estar mejor, no significa que no deba valorar, agradecer y ser consciente de todo eso que está bien. El poner la atención en lo que me gusta no tiene nada que ver con resignarse, sino con ser justos con uno mismo y valorar que detrás de todo eso que me gusta, también está una parte de mi esfuerzo y una parte de mi fortuna.

Por eso creo que la satisfacción ante la vida en general, y ante nuestra vida sexual en particular, tiene que ver no sólo con los resultados que conseguimos, ni sólo con las cosas que hacemos, no sólo con el número de coitos o de orgasmos. La satisfacción sexual aumentará si tengo en cuenta en la ecuación lo que está bien. Es momento de proponernos hacer el esfuerzo para ver la belleza y la perfección en TODO.

Ahora mismo voy a escribir en un papel TODO LO QUE ME GUSTA de mi vida. Creo que es la postura que elijo hoy, requiere flexibilidad y no de las articulaciones necesariamente, sino una flexibilidad en mi mente para ver con perspectiva que TODO está bien.

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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