El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

El beso viajero

Llega el verano y los besos también viajan, proponemos destino, en esta ocasión: los genitales. En muchas ocasiones, en el recorrido de los besos parecemos […]

Llega el verano y los besos también viajan, proponemos destino, en esta ocasión: los genitales.
En muchas ocasiones, en el recorrido de los besos parecemos turistas visitando los puntos marcados en la guía: la boca, el cuello, el pecho y los genitales, pero en muchas ocasiones nos olvidamos del resto del cuerpo, de los alrededores.
Es un viaje muy especial, en el que os propongo ser viajeros, y no solo turistas. El viajero no tiene miedo a perderse, le gusta curiosear y descubrir por sí mismo nuevas posibilidades.

Algunas de las recomendaciones para este viaje son:
El viaje empieza en el minuto 1, así que disfrutar del camino es en sí mismo un objetivo, tiene que ver con tomar como partida que el camino también es el destino. Por eso se recomienda hacer paradas en los alrededores, visitar y explorar zonas cercanas. Los brazos, las muñecas, la tripa, las ingles, los testículos a veces olvidados… y no solo el pene! los muslos y rodillas son destinos cercanos que hacen que cuando se llegue a los genitales, ese momento del encuentro con el destino sea más deseado y placentero

Darnos permiso para ir sin prisas de vez en cuando está bien. Existen infinitas formas de recorrer el paseo por el cuerpo: miradas que acarician, besos sutiles, besos intensos, lamer, morder suavemente o a gusto del consumidor, soplar y masajear, entre otras…

Este viaje es un destino muy interesante, es una práctica de máxima intimidad y su éxito reside en el ser conscientes de que es una manera tan importante como otra de dar y recibir placer. El sexo oral no tiene por qué ser un complemento o un aperitivo, sino en ocasiones plato único, pero elaborado y sustancioso. La confianza y la tranquilidad entran en escena.

Es un viaje para hacer a la medida del viajero, así que no olvides contar las preferencias al guía. Saber nuestros ritmos, la intensidad preferida, los cambios deseados y comunicarlos, nos ayudaran a hacer de su destino, precisamente eso, SU DESTINO, único y diferente, lleno de particularidades, tantas como personas.

Querer hacerlo y disfrutar con ello, tanto el que besa como el besado, el viajero y el guía, es otro requisito de que las cosas salgan bien. Por eso, para querer hacerlo, me va a ayudar ponerme las cosas fáciles, vivirlo con naturalidad, y esta tiene que ver con el autoconocimiento. Por ejemplo, si soy bastante vergonzoso, el tener la luz tenue puede ayudar, si me siento incómodo si me ven hacerlo, puedo poner un antifaz o un pañuelo en los ojos a nuestra pareja y así añadir comodidad y morbo al encuentro. Si soy algo escrupuloso, los lubricantes de sabor y olor nos ayudan a sentirnos más cómodos.

Sin más, no olvides rellenar tu propio cuestionario de sugerencias y preferencias. ¡Disfruta del viaje!

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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