El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Fantasías con famosos

Pensar en que fantaseamos con famosos nos retrotrae a esa adolescencia con carpeta forrada de aquellos personajes que podíamos pasar horas mirando. Fantaseábamos sobre cómo […]

Pensar en que fantaseamos con famosos nos retrotrae a esa adolescencia con carpeta forrada de aquellos personajes que podíamos pasar horas mirando. Fantaseábamos sobre cómo sería estar con esa persona, cómo besaría, cómo sería en el cara a cara…

Sin embargo, no es que solo fantaseemos con estos personajes cuando somos adolescentes, en la vida adulta también lo hacemos. Sí es cierto que cuando tenemos esa edad dedicamos más tiempo a imaginar cosas como estas y otras muchas. Igual no es solo cuestión de hormonas que en esos años nuestro deseo erótico esté en su máximo esplendor ya hemos visto en otros post cómo las fantasías no son solo algo normal y saludable, sino que trabajar sobre ellas mejora nuestra vida erótica y nuestro deseo sexual.

Tanto hombres como mujeres fantaseamos con diferentes circunstancias, pero si tiramos de esos rankings de fantasías tan comunes, en primer y segundo lugar, tanto en hombres como en mujeres, se encuentran los mismos tipos de fantasías. En primer lugar, están las fantasías con nuestra pareja, donde nos sentimos tremendamente deseados por esa persona, pero en situaciones nuevas, en lugares diferentes o haciendo cosas diferentes solos o con más personas. Y en segundo lugar, las fantasías tienen que ver con otras personas, en muchos casos personas desconocidas, antiguos amores culminados o no, y también con personajes famosos.

¿Por qué fantaseamos con famosos? Las causas pueden ser muchas, pero una de ellas es que en esa persona que no conocemos, aunque nos parezca que sí, proyectamos toda una serie de características que podemos poner a nuestra medida. Podemos escoger a la carta lo que vemos y lo que creemos que hay detrás de lo que no vemos.

Como todos somos diferentes, pero a veces no tanto, hay personas que se sienten atraídas hacia fantasías que creen que en cierta manera pueden ser posibles, y de alguna manera tienen que sentir que su fantasía de estar con ese famoso en cuestión sería posible o por lo menos no imposible. Sin embargo hay personas que lo que realmente les parece excitante de la fantasía es que nunca pudiera ser posible, de tal manera que se dan permiso para “fantasear sin culpa”
Lo interesante de esto, además de pasar un buen rato, es darnos cuenta de que las características que proyectamos en ese “famoso desconocido y conocido a la vez” son esas características que me gustan, que me ponen. Saber eso nos predispone a poder ver en personas cercanas, como nuestra pareja o alguien que nos guste, esas características que puede tener ese “conocido” cercano.

Durante los primeros momentos de una relación tendemos a ver en la persona con la que estamos, esas cosas que coinciden con lo que nos pone o excita, vemos cómo nos gustan sus manos, o su manera de besar, o cómo nos toca, o cómo habla, sin embargo de manera casi aparentemente mágica (no es tan mágica sino gradual), un día empezamos a dejar de ver esas cosas (dejamos de verlas porque dejamos de buscarlas y prestarles atención) y empezamos además a fijarnos en las cosas que no nos gustan (y que por cierto no nos gustaron nunca pero no les prestaba atención a pesar de estar siempre ahí probablemente). Ese es el camino de amargarme la vida.

Si queremos el camino de ser feliz y de disfrutar de nuestra sexualidad, es un ejercicio y una decisión volver a poner la atención en eso que nos gusta. Si no recordamos qué nos gusta y qué nos pone entramos en una rutina donde dejamos de prestar atención a los estímulos eróticos y el deseo se distrae. Para eso, poner como referente esas características de ese famoso “desconocido pero conocido” puede ser un punto de partida. Pero solo eso, un punto de partida. Si me quedo ahí buscaré solo situaciones ideales e idealizadas y la vida cotidianamente imperfecta se convierte en un saco de frustraciones y decepciones, donde no paramos de exigirnos a nosotros mismos y exigir a los demás

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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