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Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Septiembre: empezamos curso

Empieza septiembre y aunque, aparentemente, los años empiezan en enero, en la práctica empezamos un nuevo curso en el que nos marcamos nuevos objetivos. Es […]

Empieza septiembre y aunque, aparentemente, los años empiezan en enero, en la práctica empezamos un nuevo curso en el que nos marcamos nuevos objetivos. Es importante que dentro de los objetivos dejemos un apartado para nuestra relación y nuestra vida sexual. Si no tenemos en cuenta como objetivo, como algo que quiero mejorar o mantener, es bastante complicado que lo consigamos.

Después del verano, es cierto que aparecen muchas rupturas de pareja; lo que esperábamos que iba a ser un espacio para la pareja, se convierte en un espacio donde nos damos cuenta que las cosas están peor de lo que pensábamos. Pero eso solo es una cara de la moneda. La otra, y más optimista por otro lado, es que en verano, también las parejas se unen, se apasionan, y el tiempo libre y compartido intensifica esa complicidad y pasión que en lo cotidiano parece que no vemos.

Si queremos mantener nuestra relación de pareja en plena forma, en ocasiones es tan sencillo como hacer más de esas cosas que nos funcionan y menos de lo que no nos funciona. ¿Qué cosas hacemos en verano que mejoran la relación de pareja?. La clave y una nueva asignatura de curso que veremos a lo largo de todas las semanas tiene que ver con mantener e incorporar hábitos que nos han funcionado en la pareja (por ejemplo este verano) y nuevos que nos pueden funcionar.

Hay cuatro aspectos que tenemos que tener en cuenta y no perder de vista. Buscar huecos y tomar conciencia de lo bien que nos hace para la pareja y hacer propósito de mantenerlos (aunque esto suponga adaptarlos). Clave: Ocuparse de lo que no me ocupo, me acabo preocupando.

1. RELAX, en verano por regla general tenemos más tiempo libre y menos preocupaciones, esta relajación y ausencia de estrés, nos acerca al deseo. El estrés, el deseo y el sexo no son muy amigos. De tal manera que, aunque es inevitable tener más estrés, la clave es compensar. Es un compromiso a tener en cuenta manejar los niveles de estrés individuales. Para ello dedicarnos 15 minutos al día a hacer cosas que nos conectan con la calma, leer, pasear, darnos una baño relajante, dar un paseo, tomar algo con un amigo…. Adiós a la tele y al móvil, y buscar momentos de relax. El jardín común de la pareja, requiere de regar las macetas individuales. Cuidar la pareja, es cuidarme. El estrés se come el deseo.

2. COMUNICARNOS. En verano solemos tener más momentos donde compartir cosas con nuestra pareja, charlar es una garantía de conexión. No solo es importante hablar, sino tener en cuenta los temas de conversación. Buscar espacios donde no solo hablemos de los “marrones del día a día” sino de las cosas que me gustan .En muchas ocasiones la falta de deseo tiene que ver con enfados ocultos. Propósito, no irme a la cama enfadado, o por lo menos sin decir eso que quiero decir.

3. SALIR DE AUTOMÁTICO. En verano cambiamos rutinas, horarios, lugares, situaciones, en lo cotidiano y también en el sexo. Sexo matutino, la famosa siesta playera, hace que no dejemos el sexo siempre para la noche y en el mismo sitio y de la misma forma. Buscar espacios antes de las 22 horas, un ratito: despertador 10 minutos antes, quedar para comer y sesión de mimos, antes de cenar… Hacer los deberes.

4. EN VERANO SE NOS VE MÁS Y NOS CUIDAMOS MÁS: cuerpo, moreno, bikini, depilación …. El invierno no puede ser sinónimo de me descuido. Mantener la actitud de estar “presentable” de “intimidad”… ayuda al deseo.

El verano termina, pero hay cosas que no podemos olvidar!!!

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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