El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Sin miedo al miedo

El mes de septiembre es un mes de cambios, y de empezar de alguna manera el año, aunque sea escolar. Por eso este mes quiero dedicar los […]

El mes de septiembre es un mes de cambios, y de empezar de alguna manera el año, aunque sea escolar. Por eso este mes quiero dedicar los dos post a empoderarnos y a sentirnos más cerca de diseñar la vida que nos hace felices. No existe una fórmula de la felicidad, cada uno tiene que descubrir la suya, a pesar del miedo, a pesar de la inseguridad que nos generan los cambios. Si te apetece llenarte de aceptación y fuerza no te pierdas los post de este mes. Con mucho amor, Marian Frías

 

Las primeras veces de cualquier experiencia, las solemos vivir como dividid@s entre dos partes. Por un lado, solemos estar llen@s de ilusión, ganas, y curiosidad, la búsqueda de la novedad está en nuestra esencia, pero también por otro lado, se despierta en nosotr@s una de cierta inquietud ante la novedad y el cambio. “Lo de siempre” nos da una cierta sensación de seguridad. Se activa en nosotr@s un discurso interno repetitivo: por un lado queremos pero, por otro lado, no queremos, nos da “miedo”.

Ante un nuevo reto pueden aparecer también las famosas y conocidas dudas, que versan sobre nuestra valía, muchas veces en relación con la opinión que tendrán los demás. Se disparan como una batería de preguntas; ¿lo haré bien?, ¿seré capaz?, ¿qué se espera de mí?, ¿gustaré a los demás? y otras muchas. Si prestamos atención a estas “preguntas de miedo”, probablemente nos demos “respuestas de miedo”. Con estas respuestas vamos alimentando, casi sin darnos cuenta, la inseguridad que aparece habitualmente ante la novedad, ante el cambio. Si le damos atención a la inseguridad, le estamos dando poder y alimento, así ésta crece, se hace grande, tan grande que hasta coge nuestro tamaño y empezamos a reconocernos como seres inseguros. Nos identificamos con el miedo hasta el punto en que perdemos la perspectiva de ver que esta inseguridad es algo que siento, no soy yo.

También ante las primeras veces se despiertan otras emociones más agradables como la ilusión y la curiosidad. Si no dedicamos tiempo y atención a soñar despiertos y a crear un maravilloso escenario de éxito, esta parte de ganas, se va haciendo pequeña, a veces hasta nos desconectamos totalmente del disfrute de las nuevas oportunidades. Entonces, al final, ganará la parte que decidamos hacer grande. Si alimento la ilusión y la fe, ganará el cambio. Si alimento la inseguridad, al asociar los cambios y los retos con miedo y sufrimiento, en vez de con ilusión, ganará el estatismo. Estas dos partes habitan en tod@s y a decir verdad las dos posibilidades conviven sin problema. Tu única función es alimentar con la atención a la parte que quieres que se haga grande.

En nosotr@s existen diferentes discursos, son como diferentes voces, diferentes partes. Unas nos animan y nos miman, nos dicen “venga, a por ello”, “no tienes nada que perder”, “lucha por lo que quieres”, “sé valiente”. Pero también solemos tener una voz de juez, un saboteador, que nos llena de miedo, de anticipaciones de resultados horribles, de fracasos, de juicios sobre nuestra no- capacidad o sobre la viabilidad de nuestros sueños, que ridiculiza y obstaculiza. Cuando le creemos a esa voz llena de anticipaciones negativas, como lógicamente no queremos sufrir, dejamos de lado nuestros sueños, creyendo que son muy difíciles, que no va a ser posible alcanzarlos, que eso que queremos no es para nosotr@s, que no nos lo merecemos y volvemos al hábito de resignarnos y sacrificarnos. Entramos en la “trampa del juez”, que nos hace creer que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. La otra voz, que te dice que no hay posibilidad de fallo, que todo va a salir bien, se torna débil y susurrante hasta que alcanza el mutismo total.

Pero llega un día, justo hoy, donde todo puede cambiar. Ese patrón de procrastinar nuestros sueños, de dejarlos para luego, ya no nos sirve, nos llena de insatisfacción. Y te arriesgas. Y saltas.. Sabes que no te lo puedes perder, no te puedes morir sin saborear el placer de hacer lo que te gusta, lo que realmente has venido a hacer a esta vida.

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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