El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Antes, durante… y después del encuentro erótico

El erotismo y el disfrute erótico tienen momentos clave o fases, que se dan no sólo antes o durante el encuentro, sino también después del […]

El erotismo y el disfrute erótico tienen momentos clave o fases, que se dan no sólo antes o durante el encuentro, sino también después del mismo

Sin duda son muchas las voces de expertos, y de no tan expertos, que se han alzado para hacernos recordar que la penetración y el coito no son el centro del erotismo, y que existen otras muchas maneras de sentir placer a través de todo nuestro cuerpo. También si hemos mantenido nuestra curiosidad sexual abierta, sabremos que nuestro deseo necesita de cuidado y atención.

Si nos hemos interesado aún más en conocer nuestra sexualidad, sabremos que nuestra respuesta sexual humana tiene diferentes fases, en concreto cinco: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución. Es decir, nuestro deseo y excitación, necesita de lo que se suelen llamar preliminares. También sabemos de la importancia del juego para alargar el encuentro y que el orgasmo sea inevitable, y no un objetivo buscado. El ir demasiado rápido en el sexo minimiza el placer y genera muchas disfunciones o molestias eróticas que aparecen con las prisas. Pero nuestra respuesta sexual tiene una última fase, la resolución, que a veces se llama periodo refractario, ese tiempo en punto muerto dónde nuestro cuerpo no podría excitarse inmediatamente, pero estamos en un estado de relax y vulnerabilidad.

Nos solemos dejar en el tintero de nuestra atención, la importancia del después, de esa última fase de nuestra respuesta sexual humana. Seamos conscientes o no, cuando valoramos nuestro encuentro erótico, algo que hacemos de manera consciente o inconsciente, tenemos en cuenta, todas y cada una de las etapas. Nuestra memoria opera a través de un mecanismo o efecto que se llama el efecto de primacía y efecto de recencia, es decir, recordamos con mayor claridad lo primero y lo último que nos sucede. Por ejemplo, si te diera una lista de veinte palabras, y te las leyera una tras otra, previsiblemente recordarías más palabras de la primera parte de la lista y del final. Así que ya sabiendo cómo funciona nuestra mente y nuestra memoria, si quiero archivar los encuentros eróticos como placenteros, es interesante poner atención a los antes y al después, no solo al durante.

Un nuevo estudio de la revista Archives of Sexual Behavior, determina que aquellas parejas que pasan más tiempo mostrando su afecto después del encuentro erótico, se sienten más satisfechas en su vida sexual y con su relación de pareja.  En este estudio, tras entrevistar a  335 personas, se obtuvieron dos grandes conclusiones:

  • La primera: las prácticas eróticas que nos llevan a una mayor satisfacción en los juegos preliminares y el momento del encuentro erótico se llevaron el primer puesto: los besos, las caricias y los abrazos, mucho más que el coito y los juegos donde estaban presentes los genitales.
  • La segunda: la variable que marcaba la diferencia en la valoración de un encuentro como satisfactorio, era el tiempo que se pasaban abrazados y con muestras de afecto después del encuentro erótico. Lo que podemos llamar las caricias y el afecto postcoito.  El tacto tiene cientos de beneficios físicos y mentales, que aumenta nuestra sensación de satisfacción sexual y de unión con la pareja, es un espacio limpio, dónde la relación se consolida.

Otro estudio, de un grupo de terapeutas sexuales, de la Universidad de Michigan, concluyó que mimarse y hablar tras tener sexo es una forma crucial de crear intimidad y compromiso con el otro.  Extrajeron como conclusión que hablar tras el sexo podía ser tan importante como lo que pasa antes del sexo o el acto mismo. Aunque dormirse tras tener sexo, es una práctica habitual entre muchas parejas, se pudo comprobar que en aquellas personas cuyas parejas se dormían primero, sentían una especie de vacío emocional, que podía tener que ver con la necesidad de deseo de vinculación emocional, expresaban que después del encuentro sexual tenían fuertes deseos de hablar y charlar con la pareja. Estos estudios, y muchos más y mi experiencia como terapeuta me hacen querer compartir la clave del DESPUÉS. El erotismo y el deseo, requieren de atención, mimo, cuidado en todo su proceso.

Te animo a que lo tengas en cuenta, y ya me cuentas.

Feliz Octubre.

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