El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Dejar de teorizar los sentimientos y sentir paz

En este post quiero compartir un aprendizaje personal. He descubierto que en muchas ocasiones en mi vida he racionalizando mis sentimientos. Es decir, de alguna […]

En este post quiero compartir un aprendizaje personal. He descubierto que en muchas ocasiones en mi vida he racionalizando mis sentimientos. Es decir, de alguna forma he ido encasillado lo que sentía ante diferentes circunstancias, bajo palabras y teorías. A cada vivencia la he intentado dotar de sentido y explicación. De alguna forma hacerlo así me hacía sentir que llevaba las riendas de mi mundo emocional, yo lo entendía y lo comprendía, y eso me daba una cierta sensación de seguridad y control personal.

Esto sin duda ha sido un recorrido de autoconocimiento maravilloso, gracias a ello entiendo mis emociones y las de los demás, he desarrollado la capacidad de escuchar a los sentimientos. Pero en este camino, me había olvidado de un paso fundamental en la gestión emocional. Me había olvidado de sentir lo que estaba sintiendo, sin juzgarlo y sin pretender transformarlo en uno ” socialmente más aceptable”.

He estado siendo, casi sin ser consciente de ello, una elitista emocional, dónde sentirme bien era casi una obligación para demostrar mi valía personal y profesional.

Ahora desde hace un tiempo, las cosas son distintas, tome conciencia de ello, y he actuado en consecuencia. Quiero compartir cómo Sentir lo que Siento en el momento presente, el único que existe.

Nuestro cuerpo ante un acontecimiento externo o interno, activa el sistema emocional a través de las señales por las que se muestran nuestras emociones, principalmente señales fisiológicas rápidamente reconocibles.  Este es un proceso automático que dura segundos y está programado para nuestra supervivencia.

En ese momento, en el que notamos esas sensaciones en nuestro cuerpo, empezamos a pensar y a interpretar lo que sentimos cómo adecuado o inadecuado, como peligroso o seguro y como bueno, malo, positivo o negativo. Si cae en el lado de lo negativo solemos querer taparlo o ignorarlo, llenando una bolsa invisible de represiones, de cosas que no nos permitimos sentir. Lo positivo o bueno, en el mejor de los casos lo compartimos.

No nos gusta sentirnos mal, es algo desagradable, pero no es más que una brújula que nos muestra otra posibilidad. Otra opción, una sugerencia, una necesidad que no está siendo atendida.

Es un cambio muy significativo dejar de juzgar de manera constante lo que sentimos, en ese proceso nos perdemos la posibilidad de sentir lo que estamos sintiendo. Cualquier emoción cuando nos la permitimos sentir sin juicio, y con conciencia esconde tras de sí una sensación de paz. Cuando me dejo sentir mi enfado descubro una parte de mí que es rígida y cree que las cosas son de una mejor manera, o me descubro protegiendo mi libertad, o no permitiendo un mal trato de nadie ni de mi misma, y siento paz. Cuando me dejo sentir tristeza y pena, de extrañar o tras una perdida descubro amor y siento paz. Cuando siento miedo, descubro que estoy ante una situación nueva, que necesito conectar con mis recursos y confiar. Esa confianza en la vida, me da paz.

Yo no sé tú, pero yo quiero Sentir. Es una magnífica señal de que sigo Viva. Elijo confiar en mi Vida y en todas las experiencias que tenga para ofrecerme. Me comprometo a juzgar lo menos posible las cosas que me pasan como buenas o malas y simplemente aprovecharlas para Sentir lo que Siento.

Feliz quincena seres sintientes.

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