El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

El hábito de desear

Cuando iniciamos una relación, suponemos que la pasión se mantendrá siempre como al principio. Pero nuestra experiencia nos dice que es habitual que nuestros encuentros […]

Cuando iniciamos una relación, suponemos que la pasión se mantendrá siempre como al principio. Pero nuestra experiencia nos dice que es habitual que nuestros encuentros se conviertan en menos habituales e incluso satisfactorios. A veces la asfixiante rutina resta emoción a los encuentros. Pero ¿es necesariamente así? Para mí la respuesta es clara, el deseo dura lo que tú decidas.

El deseo es algo que te mueve en la vida para cualquier cosa. Cuando hablamos de la vida erótica en pareja el deseo es lo que te mueve a querer tener relaciones de intimidad con ella. Al principio de las relaciones aparece de una manera más espontánea ya que todo es nuevo y vivido como agradable, según pasa el tiempo entender que el deseo incluye atención y valor, recreando lo misterioso, lo prohibido, lo novedoso.

Lo cierto es que desear es un hábito, ponerle ganas a querer estar con nuestra pareja y divertirnos, es algo que cuanto menos se hace, menos parece que se necesita. A veces, llega un momento en el que hasta la pareja se siente a gusto sin tener sexo.  También es cierto, que según se desarrolla el hábito de dejarse espacios para jugar y experimentar con los cuerpos, también apetece de una manera más regular.

Es importante que asumamos nuestra responsabilidad respecto al deseo y ser conscientes de dos grandes errores y acciones que podemos tener en cuenta para activar el deseo:

  1. Nos falta ponerle atención al deseo. Si entendemos el deseo como algo que se cultiva a través de la imaginación, la creatividad y el compartir, no tiene por qué acabar. En el sexo, una cosa nueva por pequeña que sea, significará un gran cambio.
  2. Nos falta valor. Lo importante es animarnos a dar el paso, a romper el hielo y hacer algo que se nos haya podido ocurrir sin miedo a que resultado puede generar, sin atención a los resultados, ni a las expectativas. En el sexo nos falta valor para expresarle al otro lo que queremos, por eso hablar de sexo con la pareja es un gran acto erótico, que practicamos más al principio de las relaciones, en el mejor de los casos.

Así que, para abrir boca, te propongo un juego para practicar en pareja.

 “Tócame dónde nunca me hayas tocado” (extraído del libro de Silvia de Béjar: Deseo)

¿Dónde le tocas siempre? ¿Cuánto hace que no buscas una forma o lugar nuevo dónde estimular?

Pide, sugiere u ordena, el rol que más cómodo os resulte a ambos, que se tumbe. Si te asusta no saber qué hacer, perite seguir el cuerpo completo, de arriba abajo, de la cabeza a los pies, por delante y por el torso del cuerpo, y déjate llevar por el principio de la simplicidad y el de menos, es más. Cierra los ojos y empieza a acariciar el cuerpo de la otra persona, con la yema de los dedos, con una presión media, dónde no hagamos daño, ni tampoco tan suave que pueda hacer cosquillas. También puedes acariciar el cuerpo completo con tu lengua, y elegir en qué lugares quieres soplar o lamer con más insistencia.

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