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Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Escucha a tu cuerpo: tiene un mensaje para ti

Disponemos de una inteligencia corporal a la que realmente hacemos poco caso, en muchos casos desconocemos su existencia. Tras esta idea de partida, cuando planteo […]

Disponemos de una inteligencia corporal a la que realmente hacemos poco caso, en muchos casos desconocemos su existencia. Tras esta idea de partida, cuando planteo a personas que se escuchen a su cuerpo y sus dolores es habitual la reacción de desconcierto: ¿escuchar a mi cuerpo? ¿el cuerpo me habla? Solemos llenarnos de incredulidad, ante la posibilidad de conectar con nuestra sabiduría innata, y vamos a la búsqueda de respuestas externas a nuestras dificultades. Es interesante fiarnos y reconocer la sabiduría innata que nuestro cuerpo posee. Le hemos entregado tanto el poder y el testigo a nuestra mente, que se nos ha olvidado que la mente está a nuestro servicio y no al revés. Somos, en ocasiones esclavos de nuestros pensamientos, por el simple hecho de pensar algo, creemos que es verdad. La mente está bien para algunas cosas, pero dejarle todo a su merced no nos está llevando por buen camino.

Escuchar a nuestro cuerpo es algo que no se nos suele enseñar, pero se puede aprender a escucharlo, en él se encuentran todas las respuestas a nuestras inquietudes y pesares a los dolores que nos atormentan, a los pensamientos que nos preocupan y los procesos de curación a los que no estamos atendiendo.

Escuchar a nuestro cuerpo, es escuchar a nuestras emociones y a nuestras necesidades más profundas. Aunque resulte muy obvio, es interesante empezar por las cosas sencillas. Si estás cansado descansa, muchas veces detrás de un estado de tristeza simplemente hay una necesidad de descanso. Si tienes ganas de llorar, permítete hacerlo.

Escuchar al cuerpo es más sencillo de hacer si generamos las condiciones necesarias, cómo son: prestarle atención, en un espacio de quietud y silencio. La escucha del cuerpo va más allá de racionalizar o entender lo que nos pasa, puede que no sepa porque tengo ganas de llorar o porque tengo tanta tensión en la espalda, escucharlo es darle/darnos lo que necesita/necesitamos, sin pedirle tantas explicaciones. La comprensión de lo que nos pasa, suele venir después de darnos permiso a sentir lo que sentimos. Negarnos a atender a lo que sentimos, se nos ha ido imponiendo a lo largo de los años, desvalorizando nuestra inteligencia emocional innata. Se nos ha enseñado a controlar y a reprimir, cuando sabemos que ese no es el camino adecuado. Permitirnos liberar nuestras emociones y escucharlas, y actuar en consecuencia, nos permite ir regulando nuestro estado de salud.

Lo que está claro, y hemos podido experimentar todos es que, si no hacemos caso al mensaje las primeras veces, el mensaje va tomando mayor volumen e intensidad. El cuerpo empieza a susurrar y termina gritando sino lo escuchamos. El cuerpo habla cada vez más alto, el cuerpo grita lo que el alma calla. En muchas ocasiones, aunque lo escuchemos, pasamos y nos entretenemos por ejemplo haciendo mucho deporte, poniendo la música muy alta, drogándonos con sustancias como el tabaco, los porros o el alcohol, enganchándonos a una adicción de hacer sin parar, o tomando medicamentos que adormecen nuestras sensaciones, y un largo repertorio para no querer escuchar.

El desafío es aprender a confiar en la sabiduría de nuestro cuerpo, con el tiempo hemos ido alejándonos de él y de nuestra capacidad de auto sanación y regulación. Por falta de tiempo, nos decimos de manera habitual, posponemos lo realmente importante como atender el dolor que causan nuestras emociones. Tenemos una capacidad innata de hacer frente al dolor, y nuestro cuerpo sabe hacerlo, pero nuestra parte es tener una actitud de disposición y escucha.

Escuchar a nuestro cuerpo nos acerca a no huir de lo que necesitamos de verdad, es dejar de estar dormidos y aligerar nuestros pesos y carga emocional.

 

Marian Frías
marianfriaspsicologa.com

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