El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

ENAMORARSE DEL MOMENTO PRESENTE: amar lo que es.

Vivir el presente, aceptar las cosas tal y como vienen, ser capaces de saber que nada es por casualidad y que todo pasa por y […]

Vivir el presente, aceptar las cosas tal y como vienen, ser capaces de saber que nada es por casualidad y que todo pasa por y para algo. Confiar en la vida, fluir y no resistirse. La importancia del perdón, la compasión y el amor incondicional. Tomar la responsabilidad de cómo reaccionar ante lo que nos sucede, pasar del victimismo a vivir nuestra vida como co-creadores. La importancia de elegir una actitud positiva ante lo que nos sucede, y un largo etcétera de frases similares se podrían contar a cientos en los artículos de las personas que escribimos y hablamos sobre desarrollo personal y espiritualidad.

Y así, con este recetario de creencias muy firmes, me aventuré a empezar un fin de semana de crecimiento personal, 12, 13 y 14 de Mayo, agendado en mi móvil desde hace meses, con una idea en mi cabeza y cientos de expectativas de lo que podía vivir ahí. Mi propósito era aprender y escuchar desde la fuente, y no en agua embotellada, a grandes maestros que he leído y de los que he hablado en mis post, libros, clases y terapias desde hace muchos años. Robin Sharma, y su monje que vendió su Ferrari, que tanto he recomendado para los primeros pasos del autoconocimiento. Neale Donald Walsch y sus conversaciones con Dios, mi querido y admirado Sergi Torres, que me acompaña con sus audios en mis caminatas matutinas, Gregg Braden y su matriz divina. Joe Vitale y la ley de Atracción, Alex Rovira y el Laberinto de la felicidad que tantas veces he transitado y regalado, el Camino la sabiduría del “Yo Soy” con Mooji, Anita Moorjani, un regalo que Wayne Dyer nos hizo llegar, y que leerla me ha animado a vivir sin miedo. Miguel Ruiz y sus hijos, que me han dado cuatro acuerdos para ser más feliz y que cuento en mis clases como una receta de vida y sabiduría. Y muchos más …Todos ellos iban a estar ahí en un escenario, hablando para mí. Sentía que más allá de sus palabras, que podía escuchar en Youtube y releer en sus libros, lo que iba buscando era a poder sentir su energía, cerca, en primera mano. Cada vez más siento que los maestros son aquellos que te dicen todo con sólo una mirada, con su presencia. Así que este fórum de Being One era un regalo de la vida, un sueño de un niño visionario, que me regalaba la oportunidad que había ansiado desde hacía mucho tiempo. Lo que no sabía era que iba a abrazar a algunas de esas personas y otras muchas cosas que la vida me tenía reservada.
Esto hizo que desde mis ansias de compartir lo que me gusta y me funciona, decidiera tomar un paso al frente y estar presente y querer entrevistar a Antonio Moll, el organizador del evento. Durante su entrevista, que hicimos en Enfemenino, tuvimos que cortar en un momento ante la pregunta ¿Qué es Being One? Nos comentaba, explicando su bloqueo, que le costaba responder lo que era, y ahora, sabiendo lo que sé, lo entiendo todo. Ninguno sabía realmente lo que era y mucho menos lo que iba a ser. Pero sí recuerdo que insistía en dos ideas: este evento era una experiencia, y las respuestas no nos las iban a dar los autores, sino nosotros mismos, o incluso alguien que estuviera sentado a nuestro lado.

Creo que en lo que todos podríamos coincidir es en que, sin duda, este fin de semana ha sido una Experiencia. Muchos titularían a este post El fiasco de Being One, o Revuelta de Gurús, o el Gran engaño del siglo, pero yo decido titularlo Enamorarse de lo que es. Este fin de semana para mí no ha sido un fórum de grandes maestros del crecimiento personal, sino ha sido un espacio que me ha permitido aplicar, desde el momento uno, lo que creía, y ponerlo en un nivel más profundo, del saber y actuar en consecuencia. He sentido el amor incondicional, la compasión, el no juicio, el entendimiento de cómo ante la misma situación todas las posibilidades existen y son respetables, cómo puedes estar posicionada en no posicionarte y, lo más importante, lo mágico de abrirse y decir SÍ al momento presente, tal cual es y tal cual se presenta.

Este fin de semana ha sido un espacio donde me he llenado de aprendizajes que quiero escribir para no olvidarme de ellos y para poder compartirlo con vosotros. Sin duda, por mucho que leamos sobre el agua, sino te metes debajo de ella no vas a mojarte, y yo creo de verdad que la vida es para mojarse.

Qué impresionante es cuando en la vida parece que todo se va a cerrar. Se va a acabar, todo es un desastre, escuchas voces de protestas, y de repente, cómo cuando el sol sale entre un cielo nublado, se abre como un rayo y ves su luz, sientes su calor, y empiezas a sentir que todo es inmensamente mejor que lo que habías pensado. Ya no piensas, sino que sabes, en un lugar muy profundo de ti, que todo es mejor que lo que la “mente creía que tenía que ser”. Notas que todo es para algo, que todo tiene sentido, entrevés las manos de algo más grande que tú moviendo los hilos. Y ahí, en ese momento, ¡se abren las puertas a la verdadera experiencia!, ni más ni menos que la que estaba pasando. Ahí consigues enamorarte del momento presente, y lo entiendes todo, aunque no lo puedas explicar. Ahí notas esa paz, independiente de las circunstancias.

La vida, desde nuestra perspectiva, está llena de errores, e imperfecciones, imprevistos y situaciones que nos llenan de frustración, cansancio y decepción. Pero tras esa escena, a la vez, hay un escenario más grande que acoge a esa escena, a la vez está actuando la magia y el milagro de lo que es. El gran problema para mí, es tomar y creer que las cosas que no nos gustan son un error de la vida. Lo que está siendo no es un error, aunque sea incómodo, es lo que tiene que ser, es tu elección enamorarte y abrazar lo que es, fluir con ello, o resistirte. Resistirte duele mucho más, a mí me ha agotado mucho. Estar presente no es resignarte, es vivir lo que está pasando, y luego, si quieres, decidir cambiar tu posición en lo que sucede.

Este fin de semana, me ha enseñado a ver que cada una de las circunstancias de la vida representa una metáfora de lo que necesitamos ver. Lo maravilloso de la vida, y de las metáforas, es que cada uno las interpretará de una manera. Y está perfecto así. Cada uno necesita ver unas cosas, pero creo que es importante tener una mirada limpia que permita ver que lo que está pasando no es casualidad. Y que a cada uno nos dará una información.

Yo he sentido que el problema del sonido y los micros, me decía que a veces no tengo que buscar tanto las respuestas fuera de mí. Ante el error de los demás, he sentido la importancia de ser compasiva con los míos. Ante la imposibilidad de escuchar a algunos ponentes, he sentido que no era importante eso que tenía que escuchar en una grada, sino que tenía que abrazarles, escucharles en la calle subidos en un taburete, poder mirarles de cerca a los ojos y ver su humanidad ante estas situaciones tan complejas para todos. Ante el cambio de lugar de última hora y las enormes, duras y frías gradas, la vida me ha hecho que yo busque mi sitio, que me ponga amorosamente cojines para el impacto y que no espere que un acomodador o una categoría de entrada me diga dónde ponerme.
También he aprendido que los seres humanos ante situaciones extremas, cuando la vida nos aprieta, sólo podemos sacar lo que tenemos dentro. Si somos una naranja y nos aprietan sacaremos zumo de naranja, y si somos un limón pues zumo de limón. Y todo está bien. Pero que nadie, ni nada, puede sacar de nosotros lo que no tenemos dentro.

Yo me he sorprendido de mí misma, viendo que ante grandes dificultades me lleno de amor incondicional y de compasión, aunque a veces también, la misma yo, pueda ponerse de los nervios por ver las migas de pan en el suelo. Somos así de maravillosamente impredecibles los seres humanos.
Tras la primera y movida jornada, y aún sin saber que el gran reto nos lo depararía la segunda, en el último taller del día, llamado Todo es Posible, Alicia Sánchez nos hizo una pregunta ¿Qué quieres experimentar en Being One?, nos pedía que nos permitiéramos desear en mayúsculas, ser honestos con nuestros deseos, escribirlo y soltar. Al final del evento leerlo.
Os comparto mi respuesta: quiero creer y no volver a dudar de mi poder creador, quiero creer en la Vida, en el Universo o en eso que también llaman Dios. Ponerme en acción y soltar la duda. Quiero sentirme confiada y segura en mis posibilidades, capaz de conseguir todo lo que me proponga, agradecida y llena de amor. Quiero conectar mi mente y mi corazón con la fuerza creadora. Soltar mi sufrimiento. Creer que todo es posible y dejarme sorprender, ser feliz.

Sólo os puedo decir que siento intensamente cada una de las cosas que escribí ahora como más ciertas, sé que nada es casual, sé que parte del truco de vivir, es abrirte a vivir lo que venga, y vivirlo con la mente de la abundancia, sabiendo que lo que sea que pase, suma, aporta, sube mi cuenta de vida. Dejar de luchar con la vida y fluir con lo que es, no es sólo una idea, es una experiencia que ya está en mí.

Sin duda esto no es por lo que pagué, pero lo que me he llevado  no tiene precio. Y lo que es mejor, lo he hecho yo , lo he creado yo. En mi mente no dejé de tener por un minuto esta idea: todas mis necesidades serán satisfechas, todas mis preguntas respondidas, habrá abundancia en todos los niveles, y creceré.

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