El Blog de Marian Frías

Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

¿QUÉ HACEMOS MAL EN LA CAMA?

Algo sin duda no tenemos que estar haciendo bien para que el sexo en muchas ocasiones se presente como algo vacío, mecánico, aburrido y monótono. […]

Algo sin duda no tenemos que estar haciendo bien para que el sexo en muchas ocasiones se presente como algo vacío, mecánico, aburrido y monótono. La falta de comunicación, de autoconocimiento, multitud creencias erróneas y limitantes en torno al sexo, al placer y a nuestro cuerpo, pueden ser algunas de las responsables de esta situación. Muchas personas se aburren con el sexo, no son capaces de sentir placer, engañan a sus parejas para poder tener un sexo divertido o llevar a cabo algunas prácticas, fingen orgasmos, tienen sexo dentro de la pareja como mucho una vez al mes, o lo tienen cuando ovulan porque quieren tener hijos. Otras tienen encuentros esporádicos fríos y poco placenteros, incluso muchas tienen una masturbación monótona, compulsiva o inexistente.

 

La respuesta sexual humana es muy diferente entre unos y otros, y también difiere entre hombres y mujeres. Tenemos necesidades y ritmos diferentes para poder sentir deseo, placer, excitación, orgasmos y esas cosas. Así que sin olvidar que cada sexualidad es tan particular como cada personalidad, y que sin duda hombres y mujeres tienen una respuesta sexual diferente, muchas quejas, críticas y fallos que reconocemos en nosotr@s y en nuestras parejas a veces son parecidas en hombres y en mujeres y entre parejas heterosexuales y homosexuales.

 

Muchas personas dicen que su vida erótica no va bien, y lo peor, es que lo dramatizan, sólo se quejan, lo ocultan o le restan importancia. Muchas no saben qué les pasa o si lo saben, no se atreven a compartirlo o solucionarlo por vergüenza, miedo o culpa. Llevo muchos años ejerciendo de sexóloga y esto me ha aportado cientos de testimonios. Muchas personas han desnudado su vida íntima ante mí, entre risas y humor muchas veces, y entre llantos y desesperación por no saber dónde acudir, otras. Mi intención es hacer un mix, de todas las cosas que me han ido contando y que podemos decir que no nos funcionan. Así que voy a empezar, por hacer un listado de las cosas que no nos suelen funcionar y que nos alejan del disfrute y la conexión.

 

1.       Pensar demasiado: las distracciones, y el control nos alejan de sentir. Pensar en cómo de erecto está mi pene, si estoy haciendo bien o mal tal o cual cosa, si estoy o no bien depilada, si se me nota la tripa o la celulitis, pensar en cosas del trabajo, en lo que voy a hacer para cenar o en el plan del fin de semana, nos aleja del momento presente y de sentirnos a gusto y por tanto del placer. Así que cuando sientas a tu mente por esos derroteros, respira atentamente y manda el oxígeno a tu piel y a tus sensaciones.

2.       Aquí te espero: el que espera desespera dice el refranero popular, el no tomar la iniciativa por pereza, por costumbre, por creencias o por miedo al rechazo, nos coloca en una posición de indefensión, nos quedamos a dos velas o ponemos una responsabilidad pesada sobre la otra persona, es el otro o la otra la que me tiene que buscar a mí: estoy segura de que también a tu pareja le gustaría sentirse sorprendid@, buscad@ o desead@. Hacer y dejarse hacer es la clave.

3.       Aquí, ahora, ya y todo el rato. El otro extremo del punto anterior, es ir demasiado directo sin tener en cuenta las circunstancias de la otra persona o haber generado previamente un cierto ambiente de intimidad. Cómo a mí me apetece allá voy, aun cuando a lo mejor la otra persona acaba de entrar por la puerta y necesita un momento de mimo o relax. La empatía es el punto de partida para la conexión con la otra persona. 

4.       Hablar o no hablar, esa es la cuestión. Por quejarnos hay quejas por todos lados, desde los que sienten que el silencio es muy desconcertante, necesitamos un cierto feedback o retroalimentación de que lo que estamos haciendo gusta al otro, hasta las personas que no paran de hablar o dar indicaciones de lo que quieren tipo manual de instrucciones. Probablemente en el medio está la virtud. Lo primero saber que comunicarnos no es sólo hablar, existe un lenguaje sexual muy interesante a través de gemidos, miradas, caricias más suaves y más fuertes que nos ayudan a conectar y comunicarnos. También en ocasiones es muy atractivo un cierto dirty talking, es decir poder usar expresiones algo subidas de tono, que añaden pimienta al encuentro. Tampoco olvidemos los otros sabores, palabras dulces, y el humor de la sal, generan una buena receta. Eso sí, como en la cocina, las especias con mucho mimo y mesura. Comunicar lo que nos gusta es muy importante, por eso el hablar de sexo, no es un asunto sólo para hacer durante el encuentro, es un excelente momento para hacerlo, el antes, y el después.

5.       Hacer cosas que no queremos hacer por complacer. Cuando no somos capaces de decir NO, o de expresar lo que queremos entramos en un modelo erótico de esfuerzo, falta de honestidad, y de sacrificio que sólo nos lleva a alejarnos de la persona con la que estamos, a alejarnos de nosotr@s mismos y por tanto del placer y del deseo, tarde o temprano. Respetarse a uno mismo es clave para poder sentir placer. Eso no significa no estar abierto a descubrir cosas nuevas, pero han de ser cosas que nos hagan disfrutar y tengamos ganas. A todos nos genera vergüenza o molestia algo, y es interesante respetarnos y respetar. Si a tu pareja no le gusta que le toquen la tripa , que le chupen los pies, o el sexo anal, no juegues a pillarl@ desprevenid@, eso sólo genera tensión y falta de confianza.

6.       Rutina y comodidad: por la noche y en la cama.  Tener nuestros encuentros eróticos a la misma hora, en el mismo sitio, de la misma forma, por comodidad o por pereza nos lleva al aburrimiento. Igual que no me pondría la misma ropa todos los días, o comería el mismo plato, o dejaría la decoración de la casa de igual manera, si hago lo mismo a nivel erótico es lógico que pueda cansarme. Así que la creatividad es fundamental en el disfrute. Para eso buscar ideas sencillas y llevarlas a cabo nos genera alegría y chispa en nuestra vida y relaciones.

7.       Apagón total. Muchas veces por comodidad, por hábito o por vergüenza, los encuentros eróticos se llevan a cabo en la oscuridad total. Uno de los sentidos que nos genera excitación y deseo es la vista, además las miradas cómo hemos dicho son una fuente de comunicación y conexión muy importantes en estos momentos, así que una pequeña fuente de luz, cómo una vela, despierta mucho el deseo.

8.       Descuidarnos. El mimo y los detalles son el lenguaje de la seducción y el deseo. Por eso, cosas cómo dejarse los calcetines puestos, falta de cuidado en el olor corporal, ropa interior muy descuidada, uñas largas de los pies, un aspecto muy desaliñado en casa, puede matar el deseo. Claro que cuando hay mucho deseo da igual todo, pero no siempre la pasión está en esa intensidad, y esos detalles nos pueden sacar del todo. Se van las ganas.

9.       Hacer del coito y los genitales, las estrellas de la función.  Si quieres añadir deseo y disfrute a tu encuentro, intenta retrasar hasta que sea inevitable, hasta que te mueras de ganas, tocar o que te toquen los genitales, y que la penetración se de cuando sea inevitable. Si lo pruebas ya sabrás porque lo digo. Ya me contarás. Más sesiones de besos y caricias, por favor. Recuerda cuando eras adolescente, lo que hacías y cómo te ponías.

10.   Este último punto te lo dejo a ti, añade a esta lista lo que a ti no te funciona y si quieres me lo cuentas…. Espero tus comentarios.

 

Igual te has sentido identificad@ en todas o en ninguna, ahora la pelota está en tu tejado, ¿cuál va a ser tu siguiente paso?

 

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