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Psicóloga, sexóloga y coachMi Bio

Sexo posvacacional: que el estrés no arruine nuestro deseo sexual

¿Qué podemos hacer para mejorar el deseo sexual después de las vacaciones? Bienvenido, septiembre. Ya llega, ya está aquí y con él nuestra rutina habitual. […]

¿Qué podemos hacer para mejorar el deseo sexual después de las vacaciones?

Bienvenido, septiembre. Ya llega, ya está aquí y con él nuestra rutina habitual. Eso implica un nivel de readaptación. Nuestra mente entra en un ritmo más rápido, tiene que hacer caso a mucha más información, exigencias, prisas, estar preparando cosas para el nuevo curso… Colocamos a nuestra mente en el paso siguiente, en el estar en mil sitios a la vez y sin darnos cuenta estamos dando paso al estrés. El estrés es como una radio mental, un discurso interno de pensar sin parar.

Muchas personas expresan que durante el verano mejora su deseo sexual, suelen tener más y
mejores relaciones y eso más que ver la estación, tiene mucho más que ver con tener
a nuestra mente con un ritmo más lento, y con más pensamientos y experiencias orientadas al
disfrute. Es decir, llega septiembre y excepto algunos que aún están de vacaciones, la gran
parte de los mortales pasamos de pensar en el chiringuito, la siesta amorosa y de estar viendo
gran parte del día cuerpos desnudos o con poca ropa, a ver al jefe, pensar en trabajo, nuevos
proyectos, cambio de armario, libros del cole, facturas… En definitiva: regresamos a nuestra rutina diaria.

 

Cómo fomentar el sexo posvacacional

Sabemos científicamente y en nuestra experiencia personal que el estrés y el sexo no hacen
muy buena pareja de baile. El sexo necesita de un ritmo más lento y sensual, y el estrés baila a
toda máquina y a tirones. El estrés inhibe el deseo sexual y lo hace de muchas formas.
Cuando estamos estresados nuestra mente está en un dialogo interno lleno de “tengo que …”,
“debo…”, “más rápido…”, “no es suficiente…”, este discurso mental obstaculiza el alimento del
deseo. Para activar nuestro deseo es importante dejar espacio para enfocar nuestra atención en disfrutar y en estímulos que nos produzcan placer.

Cuando estamos estresados, el nivel de cortisol en sangre aumenta, se reducen los niveles de testosterona, afecta a regiones de nuestro cerebro como la amígdala, el hipocampo o la corteza prefrontal
que alteran funciones fisiológicas y de comportamiento incluido el sexual. La buena noticia es que cada veneno tiene su antídoto. Así que toma nota, ¡es gratis!

La meditación y el deseo sexual

Investigaciones recientes efectuadas en Harvard, demuestran cómo la meditación contribuye a
reducir el estrés: de hecho, se reducen los niveles de cortisol si meditamos diariamente. En otra investigación en la cual un grupo de personas quería mejorar su deseo sexual, se llegó a la conclusión de que la meditaciónno solo mejoraba el deseo, también la excitación, la erección, la lubricación, la satisfacción y el funcionamiento sexual en general.

Así que podemos decir que la meditación ayuda a aumentar el deseo sexual. La meditación no solo nos ayuda a bajar los niveles de estrés sino que nos ayuda a focalizar la atención y a parar los pensamientos intrusivos que nos distraen en los encuentros eróticos. La meditación nos enseña a focalizar la atención en nuestras sensaciones y entregarnos al momento presente.

Pero recuerda que conocer el agua no es lo mismo que mojarse, es decir, con saber que la
meditación ayuda no es suficiente. Te recomiendo que lo pongas en práctica. De manera
sencilla empieza con paradas de un minuto. Solamente durante sesenta segundos, varias
veces al día, pon atención en cómo el aire entra y sale por tu nariz. Controlar nuestra respiración y es el primer paso para relajarnos, conectar con nosotros y a su vez conectar con los demás.

 

Marian Frías

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