Ella, la estrella y la mar

Navegar, vivir y trabajar en un yate de lujoMi Bio

La llegada de los huéspedes a un yate de lujo

¡Hola mis chicos! Espero que ya entendáis un poquito mejor cuál es el trabajo de la Jefa de Azafatas. Pues bien, una vez superados todos […]

¡Hola mis chicos!

Espero que ya entendáis un poquito mejor cuál es el trabajo de la Jefa de Azafatas.

Pues bien, una vez superados todos los obstáculos: ya hemos conseguido el agua (y quien dice agua dice: champagne, vinos, refrescos…) que los invitados quieren beber, las cremas que quieren utilizar, la música que quieren escuchar, las flores que quieren ver (dichosas flores!) los lugares que quieren visitar…¡empieza la función!

Y digo función en el pleno sentido de la palabra ya que durante los días en los que hay huéspedes a bordo de un yate de lujo, todo está pensado, cronometrado y orquestado hasta el más mínimo detalle.

La tripulación lucirá los mejores uniformes, impolutos y perfectamente planchados.

El Capitán y el Primer oficial estarán en el puente de navegación rezando porque estos días pasen rápido y no les hagan navegar demasiado y pasar muchas noches en vela.

El Chef, que se cree la estrella del show, (lo siento si hay algún Chef leyendo, en realidad  os quiero) ultimará los últimos detalles de los canapés que las azafatas ofrecerán con el Champagne Dom Perignon de bienvenida.

Sí, normalmente, y a no ser que los invitados tengan otra preferencia (y si son rusos la tendrán), se les ofrece Dom Perignon.

Los marineros lucirán las mejores de sus sonrisas, incluso cuando tengan que cargar 20 maletas de equipaje por cada invitado escaleras arriba y escaleras abajo a 40 grados de temperatura.

Y las azafatas…bueno, de las azafatas se dice que son como pequeñas hadas que hacen que todo esté perfecto sin ser vistas.

Y como es poco probable que haya algún marinero leyéndome, me voy a permitir el lujo de decir que las azafatas somos el alma del show. Nosotras seremos las que convirtamos la estancia de los huéspedes a bordo en todo un éxito (con la consiguiente propina como premio) o todo un fracaso (con el consiguiente despido, en el peor de los casos).

Lavandería, limpieza, servicio, apariencia física (sí, apariencia física, un factor más importante de lo que nos gustaría) todo eso forma parte de un engranaje que llevará al yate al paraíso, o al infierno.

Y todo eso es responsabilidad última de la pobre Jefa de Azafatas…

¿Entendéis ahora por qué eso de “pobre”?

Espero que os haya gustado este post y ¡nos “vemos” la semana que viene!

ellalaestrellaylamar@gmail.com

Twitter: @EllaEstrellaMar

Facebook: Ella, la Estrella y la Mar

Instagram: @jamila_gl

Comentarios