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Nadar con tiburones

Me llega un mail del Palmaaquarium, “Hola, queremos invitar a Rocío Muñoz-Cobo a probar nuestra experiencia Dive with Sharks (Bucear con tiburones)”. Corro a Google y […]

Me llega un mail del Palmaaquarium, “Hola, queremos invitar a Rocío Muñoz-Cobo a probar nuestra experiencia Dive with Sharks (Bucear con tiburones)”. Corro a Google y veo que se trata de El Gran Azul, uno de los acuarios mas grandes de Europa con casi 9 metros de profundidad, 33 metros de largo, casi 4 millones de litros de agua salada, unos 1000 ejemplares de peces y… atención… ¡11 tiburones de dos especies!

A partir de ahí, viví una auténtica montaña rusa emocional. He sentido de TODO: rechazo, ilusión, miedo, aventura, pánico… Volví completamente loca a Laura Marcón, la responsable del mail, primero le dije que sí, después que no, mas tarde que sí pero llena de dudas y miedos… finalmente acepté.

Esta es una experiencia para buceadores con titulación. Los que no tenemos título debemos  hacer un curso previo y entrar acompañados del instructor de la escuela de buceo que se responsabiliza de nosotros (Excepto si me comen una pierna, pienso yo mientras me lo explican).

Relleno “el cuestionario de buceadores”, avión a Palma y directa al Palmaaquarium. Al tanque de tiburones. ¡Dios! ¡Es enorme! muy, muy grande, más de lo que había imaginado. Lo veo desde el cristal y ya me parece peligroso, se que voy a entrar, pero también se que voy a pasarlo muy mal.

El equipo del Palmaaquarium se vuelca conmigo. La instructora de Aventura IB , la empresa colaboradora encargada de hacerme la instrucción de buceo, es muy buena. Me da la teoría, después la práctica y me preparo para entrar.

Lo haré con ella y con Fidel Careaga, buzo profesional y responsable de los Tanques Grandes, a quien obligo a mirarme fijamente a los ojos y prometerme que no me va a dejar sola pase lo que pase. “Pero si son como vacas”, me contesta… hombre, la verdad es que un poco gordetes si están. Se nota que los alimentan bien.

Respiro, entro en el tanque, veo aletas de tiburón en la superficie y me cruje el cuerpo. Me pongo las gafas y miro hacia abajo intentando no olvidar las palabras de Fidel “el primer impacto visual es el mas fuerte, luego te acostumbras”. ¡ Y tanto!, desde arriba se ve mucho mas grande. Pienso en que si entro, no salgo y empieza la tiritona, pero tengo que ocuparme de respirar, solo respirar… tranquila Rocío…

Cruzamos el tanque por arriba, es un espectáculo de especies y los tiburones pasan de nosotros. Los hay de todos los tamaños, algunos especialmente grandes. Llegamos al centro y nos preparamos para bajar 4 metros (los profesionales pueden bajar hasta 8) A mi con 4 me basta y me sobra. Bajamos, nos ponemos de rodillas y nos quedamos ahí un ratito.

El Gran Azul es maravilloso, estoy disfrutando a pesar de que es la primera vez que llevo una botella de oxigeno y que estoy rodeada de tiburones. Hay cientos de peces, rayas, tiburones tigre de arena, tiburón trozo… ¡es una autentica maravilla!. Nos quedamos ahí un rato los tres. Ellos no me sueltan, me señalan las mejores especies, me preguntan todo el rato si estoy bien… Me siento como una niña custodiada en un mundo nuevo y maravilloso.

Empiezo a tener frío y veo a los niños pequeños asomados al cristal mirándome. De repente me acuerdo de mi hijo y de que estoy ahí metida. Me da un nosequé que seguramente algunas madres que lean esto entenderán, y decido volver.

Hago la señal y regresamos. La vuelta es mucho mejor que la ida ya que no buceamos por la superficie, sino que cruzamos el tanque por el medio. Un tiburón pasa tan cerca de mi que le rozo con mi aleta. Ups.

Salimos, respiro y me quedo un rato como en shock. Decididamente es una pasada, toda una experiencia.

Cuando salgo del Palmaaquarium me siento Superwoman. ¡Superar retos y miedos sienta fenomenal!

Os dejo un vídeo maravilloso de mi paso por El Gran Azul.

En breve, una nueva experiencia. Gracias por estar.

Rocio Muñoz-Cobo. Actriz.

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