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¿Practicas el Twerking?

Seguro que las habéis visto, mujeres negras y latinas moviendo el culo con movimientos hipnóticos que parecen que tengan mas músculos que el resto de las […]

Seguro que las habéis visto, mujeres negras y latinas moviendo el culo con movimientos hipnóticos que parecen que tengan mas músculos que el resto de las mortales. Me quedo fascinada mirándolas, no entiendo como lo hacen y decido investigar sobre esta nueva moda.

El Booty Shake o Twerking es una modalidad de baile donde predominan los movimientos de cadera y de glúteos. Movimientos enérgicos y controlados, resistencia, coordinación, feminidad, sensualidad y yo me atrevería a decir, que grandes dosis de sexualidad, son los factores que caracterizan este estilo.

Es una técnica que tiene mas de 20 años, que nace del Hiphop y de la Danza Africana y que se ha hecho muy popular entre las chicas de color que lo utilizan en sus bailes para darle un toque sexual. Es preferible un trasero prominente y sin muscular para que los movimientos sean más grandes y contundentes. La clave es conseguir un movimiento ondulatorio, y esto con un culo pequeño y prieto, es más difícil. ¡Así que por fin encuentro una modalidad de baile donde mi trasero puede reinar!.

Las chicas blancas también reivindican su parte del pastel y así nace la palabra Whooty, de la unión de White con Booty (culo). Empezamos a ver este tipo de movimientos en los videoclips latinos. Sobre todo en Hiphop y Reguetton.

Como me huelo el percal, decido ir a uno de mis sitios de referencia en cuanto a baile se refiere, El Horno, en Madrid, y efectivamente encuentro una clase de Booty Shake. Y allí me planto.

Mis temores se cumplen cuando llego a la puerta de la clase. Todas son bastantes mas jóvenes que yo. Mujer de entre 16 y 30 años, desinhibida, libre, tersa y con un estilismo urbano. Este es el prototipo de asistente que me encuentro en la sala. Yo fantaseaba con encontrarme alguna mujer negra pasada de kilos, libre y generosa, pero no… ni rastro de mi sueño.

Decido integrarme, quitarme la camisa y soltarme la melena. ¡Vamos a ello!

El Booty Shake es muy divertido y muy difícil, pero no imposible. Hay que tener en cuenta que en el mejor de los casos una mujer occidental, ha aprendido a mover la cadera adelante, atrás, a los lados o en círculo. Bueno, menos Yohanna Almagro, la profesora que ejecuta algunos movimientos que parecen magia, que yo pienso que no voy a poder nunca ni oler, pero que después de una hora de clase, empiezan tímidamente a asomar por mis mallas.

Es sobre todo mucho ejercicio de glúteos y de piernas, mucho juego y exhibicionismo. Lo mejor, movilizar una zona que a menudo tenemos bastante rígida y que contiene toda nuestra energía sexual y por ende todas las cosas maravillosas que podemos hacer con ella.

Animo a las chicas a que se miren vídeos, que lo intenten, que jueguen, que vayan a clase porque como dice un amigo mio “A ese trasero, solo le falta hablar.”

Hasta la semana que viene con una nueva experiencia. ¡No faltéis!

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Rocio Muñoz-Cobo.

 

 

 

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