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Masaje Thai

Una buena amiga me regala un “masaje especial” Me dice, es un masaje Thai. Yo, amante de todo lo que sea relajarme, me sumerjo en […]

Una buena amiga me regala un “masaje especial” Me dice, es un masaje Thai. Yo, amante de todo lo que sea relajarme, me sumerjo en Google y busco las características de esta técnica milenaria.

Leo que se realiza en un futón en el suelo, que tienes que ponerte una ropa cómoda que te dan en el centro, y que se basa principalmente en una serie de presiones (digitopuntura) y de estiramientos que están destinados a desbloquear el cuerpo físico, el mental y el emocional, permitiendo que estén en armonía y evitando la enfermedad y el desequilibrio.

Y a mi me da un poco la risa. Yo, que queréis que os diga, encuentro todo esto un poco extraño. No dudo que puedan relajar mi cuerpo físico, incluso un poco el mental, pero de ahí a que consigan relajarme enterita, mundo emocional incluido, va un trecho. Dejémoslo en que soy un poco nerviosa de más y me gustan bastante los dramas.

 

Llamo a Montse, profesora y terapeuta de Masaje Thailandes, de Nuadmaitree, y me da una cita en su casa. Tiene una voz suave pero firme. La cosa pinta bien.

Llego a Monteleón 52, en Madrid,  y paso a una habitación con un futón en el suelo, unos pantalones y una camiseta encima de una silla para que me los ponga. Todo según lo previsto.

Me tumbo boca arriba y Montse empieza por los pies. Va lenta pero firmemente presiona mis puntos terapéuticos y supongo que desbloquea lineas energéticas. Hablamos de nuestra amiga en común mientras sus manos van recorriendo poco a poco mis piernas, combinando la digitopuntura con los estiramientos. Noto como poco a poco voy entrando en un estado que no sabría como definir. De paz y lleno de imágenes. Me pide que me ponga boca a abajo y empieza mi zona favorita, la espalda. Ella va trepándome como un gato, con la presión exacta e imagino como se debe de ver desde fuera. Seguro que parece que es como un baile, ya que hay momento en que siento el cuerpo de Montse muy cercano al mío y otros en que tengo la sensación de que me presiona con otras zonas como el codo o el antebrazo. Pero no sabría deciros, porque a esas alturas las miles de imágenes que tenía en mi cabeza estaban empezando a disiparse y mi respiración era cada vez mas profunda. Me estaba alejando de Montse, de su habitación, del mundo… y hasta de mi misma.

Oigo que me pide que me de la vuelta, lo hago y empieza la traca final. Recorre con sus manos mi cuello, mi cabeza, mi cara… todo en ella es firme pero dulce, maternal y profesional. A esas alturas ya no recuerdo si fueron primero las presiones o los estiramientos porque yo ya no estaba allí. Estaba haciendo un viaje sin maleta al interior de mi misma, y no me apetecía nada volver a la realidad.

Escucho su voz:” ¿ Como estas?” La oigo como en un segundo plano. Solo acierto a responder con una espacie de gemidito absurdo mientras me apetecía responder “Relajadiiisima”… Pero no fui capaz.

Me despierto, aterrizo,me cambio de ropa, agradezco a Montse sus manos y su cariño y me voy a la calle paseando despacio y tratando de asimilar mi paz que es bastante extraña en mi.

De camino a casa suena el móvil. Es una mala noticia profesional. Hemos luchado por un proyecto que no ha salido. Llego a casa y se lo cuento a mi chico, me mira y no entiende porque se lo diga tan pausada, tan relajada… yo , la amante de los dramas. “Debe de ser el masaje porque estoy muy tranquila, la verdad”, Y me doy cuenta de que mi amiga tenía razón. No era una terapia Thai cualquiera, era un “masaje muy especial”.

Yo volveré seguro… ¡Allí nos encontraremos!

Montse Sebastián.

659.63.97.56

50 euros, 90 minutos

 

Nos leemos la próxima semana. Si quieres seguir mientras tanto mis andanzas, puedes hacerlo en Instagram .

¡Beso!

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