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El colofón de la boda: el baile

Han pasado ya casi 7 meses desde La Gran Boda Lunera y poco a poco hemos ido desmigando cada detalle de aquel día en el […]

Han pasado ya casi 7 meses desde La Gran Boda Lunera y poco a poco hemos ido desmigando cada detalle de aquel día en el blog. Hoy llega el colofón de la boda: el baile.

Pasamos por los preparativos en el jardín de mis padres, la preciosa y emotiva ceremonia, el cóctel en el mirador, uno de los momentos más divertidos: el lanzamiento del ramo, el banquete con sus hitos importantes y ya solo nos quedaba llegar hasta aquí… Me genera nostalgia no poder seguir desgranando momentos. Ayer Sil, entre risas, me decía que ya solo me quedaba hablar de todas las anécdotas que fueron surgiendo… ¡Ojo que lo mismo me animo un día y no dejo títere con cabeza!

El caso es que tras el banquete llegaba uno de los momentos más importantes para mí. Abriría el baile con mi padre, pero él no lo sabía. Mil y una veces me preguntó si íbamos a bailar un valls y yo mil y una veces le contesté que yo no bailaba. Lo que él no sabía era que le estaba preparando algo aún más especial.

Llegado el momento me fui a cambiarme los zapatos por unas cuñas de esparto. También me solté el pelo y lo adorné con una preciosa diadema de flores preservadas que me hizo Verde Pimienta. Me retoqué los labios y cuando volví a la zona destinada al baile, la gente ya se agolpaba expectante. Entre el público mi padre. Empezó a sonar “nuestra canción” Sara de Fleetwood Mac y fui hacia él para cogerle de la mano y llevarle al centro. Sin duda no se lo esperaba y se emocionó muchísimo. Tras esta introducción, J le hizo el relevo y bailamos Please, Please, Please let me get what I want de los Smiths. 

La terraza estaba preciosa y las letras luminosas que mi padre había fabricado para nosotros quedaban ideales junto al gran fotomatón que mis amigas nos regalaron, como no… ¡con un super fondo de piñas! Dio muchísimo juego y a la gente le encantó. Los fotomatones, amigas, por mucho que pase el tiempo, nunca fallan.

Nuestros amigos nos hicieron un regalo SUPER especial: editaron una revista entera con artículos escritos por ellos, fotos, maquetación… ¡toda íntegra sobre nosotros! ¡Hasta los pasatiempos! Nos la leímos enterita en el vuelo a Japón. Una pasada que guardamos con mucho cariño.

Y a partir de ese momento empezó el desenfreno, los bailes, las copas, los pies descalzos, las fotos locas… Gracias a todos los que nos ayudasteis a conseguir el mejor día de nuestras vidas. ¡Os queremos!

Con cariño,

Luna. 

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