No sin mis weddings

Por Lola y NataliaMi Bio

Estela y Pablo, una boda en una casa familiar

Hoy queremos enseñaros una boda real preciosa, llena de detalles, ilusión y mucho cariño. En nuestra Weddingcueva ya están las máquinas a tope, preparando las […]

Hoy queremos enseñaros una boda real preciosa, llena de detalles, ilusión y mucho cariño.

En nuestra Weddingcueva ya están las máquinas a tope, preparando las bodas de todo este año que nos tendrán con la maleta a cuestas toda la temporada y ¡tenemos tantas cosas que contaros!

Esperamos que nuestro post anterior acerca de los “PAPELEOS” que tenéis que hacer para casaros os haya sido de mucha ayuda; seguiremos dándo consejos paso a paso para organizar una boda perfecta, pero de vez en cuando, entre las muchas cosas que nos morimos de ganas por contaros, queremos compartir con vosotros algunas de nuestras bodas más especiales. Aquí va la primera:

Estela y Pablo se conocieron una noche de verano, de hace ya 11 años. Un día, cuando cumplían su décimo aniversario y aprovechando que había sido el cumpleaños de Estela , Pablo la sorprendió con una caja llena de fotos de ambos , una carta y un precioso anillo para pedirle matrimonio.
La boda se celebró el pasado 18 de Septiembre en la Iglesia de Santa Bárbara en Madrid y posteriormente lo celebraron en casa de los abuelos de ella, aquel lugar donde tantas y tantas veces había jugado de pequeña con sus hermanas y que ese día la vería dar el sí quiero al hombre de su vida.
Pero no solamente el lugar era especial, sino que el vestido de ella estaba cargado de magia, ¡era una verdadera maravilla! El vestido con el que se casó su abuela en 1956, hecho a mano por la hermana de esta. Un vestido de manga francesa, encaje “guipuour” y tul de seda, con aplicaciones en la cintura y florecitas de cera en la espalda. El vestido con el que también se casó su madre y con el que Estela y sus hermanas habían jugado millones de veces.


Lo conjuntó con un tocado de Le Touquet, con florecitas de azahar blancas, beige y con toques grises que iba perfectamente acorde con el aire vintage del vestido. Llegó a la iglesia velada, con un sencillo velo de tul de seda.
La floristería Margarita se llama mi amor le hizo un precioso y sencillo ramo de paniculata rosa.

Para el baile Estela se cambió el vestido por otra preciosidad hecha por Nuôt , en crepe con cola de gasa, espalda al aire y detalles de hojas doradas y flores pintadas a mano en la cintura y en los hombros.
Y como todo en esta novia, las joyas no podían ser menos especiales, sus pendientes eran los gemelos de pedida de su abuelo, en oro rosa y brillantes, una pulsera regalo de sus padres y un anillo de ojo de perdiz con brillantes y zafiros que le regalaron sus suegros.
Por su parte, Pablo, que iba elegantísimo con un precioso chaqué, llevó el reloj de pedida que le regalaron sus suegros, unos gemelos regalo de su abuela y un reloj de bolsillo de la familia.
Estela que quería ir súper natural el día de su boda fue peinada por su hermana Isa con un precioso recogido que causó sensación, y la maquilló Mer Couceiro, una gran profesional que supo exactamente lo que quería desde el principio.
Este maravilloso día quedó retratado por los objetivos de Instantánea y Toma Primera que les hicieron una preciosas fotos que dejan patente el encanto de esta boda y el video fue tarea de N3films, super profesionales y detallistas.

Nosotras les ayudamos desde el principio, poniendo todo de nuestra parte para que todo saliera tal y como habían soñado y disipando todas sus dudas con un millón de ideas.
Les acompañamos durante todos esos meses de nervios, pasamos con ellos un sinfín de momentos inolvidables cargados de emociones y sobre todo muchas, muchas risas.

Convertimos un lugar tan especial como es la casa de sus abuelos en un espacio lleno de magia, en una cena tipo cóctel servida por El Lebrillo. Una formula muy divertida en la que el contacto directo con los invitados por parte de los novios es lo más importante.
Mesas llenas de flores, un chill out maravilloso, con mantas personalizadas y estufas para cuando comenzara a caer el frío, una barra libre decorada mágicamente con velas que colgaban de los árboles y todo esto con el toque de ilusión y de amor materializados en cada detalle en una boda en la que los novios no paraban de sonreír y que estuvo llena de momentos especiales.

Un día espectacular, repleto de sorpresas, y que estamos seguras de que novios e invitados repetirían una y mil veces.

Para nosotras fue un verdadero placer hacer esta boda porque cuando se unen la ilusión y el amor, el cielo es el límite.

Lola y Natalia
WeddingPlanners

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