No sin mis weddings

Por Lola y NataliaMi Bio

Una boda en la Sierra de Tramuntana

Durante estas semanas hemos estado actualizando nuestra página web para añadir las bodas de la temporada pasada a nuestro portfolio y que podáis verlas. Entre […]

Durante estas semanas hemos estado actualizando nuestra página web para añadir las bodas de la temporada pasada a nuestro portfolio y que podáis verlas.

Entre ellas hay una muy especial, la boda de nuestro gran amigo y compañero de batallas Chema y su preciosa mujer Leticia.

Chema y Leticia se casaron el 13 de Agosto de 2016 en Mallorca. No querían una típica boda en la playa sino algo diferente, pero muy mediterráneo. Con ese concepto en mente nos pusimos manos a la obra para buscar el lugar perfecto.

Tras valorar muchas opciones Chema y Leti quedaron enamorados de un lugar espectacular, la finca “Es Fangar”. Una antigua finca mallorquina del siglo XVIII situada en el frondoso valle de San Miguel (Campanet) entre los bosques de la Sierra Norte de Tramuntana y las montañas de la propia finca de Fangar.

Como podéis ver en las fotos de Javier Sancho, el sitio era maravilloso, rodeado de naturaleza y transmitía una paz inimaginable en nuestras agitadas agendas del día a día.

La ceremonia se decoró con cojines con telas mediterráneas para los bancos, infinidad de flores en tonos pastel y soportes de cristal con grandes velas enmarcando el pasillo. También con unas preciosas peceras colgando del gran árbol que fue testigo del momento hacían del espacio un lugar extraordinario.

Una Lambretta vintage fue la protagonista de la salida de los novios.

Chema y Leticia querían ante todo una boda en la que sus invitados se divirtieran y estuvieran cómodos. Para ello, decidieron poner largas mesas imperiales para que todos pudieran disfrutar durante la cena.

Las mesas , en el patio principal de la finca, las decoramos con candelabros llenos de flores, velas y ramas de olivo sobre las mesas que le daban ese toque mediterráneo. Docenas de peceritas de cristal colgantes con velas y cientos de bombillas que cruzaban el cielo del patio de un lado a otro. Un espacio realmente mágico.

El resultado no pudo ser más espectacular y disfrutamos mucho del sitio y de la compañía.
Cuando nuestros novios además son amigos, ¡nuestra satisfacción se multiplica por mil!

Gracias a Chema y Leticia por querer contar con nosotras en ese día.

Un beso enorme y gracias por seguirnos, leernos y, sobre todo, ¡apoyarnos!

Natalia y Lola

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