Objetivo It Boy

by Roberto RuizMi Bio

Cerca de la belleza del caos

Los últimos días he estado cerca de ideas al margen de todo lo que parece fotocopiado. No eran mías, bueno, las ideas no son de […]

Los últimos días he estado cerca de ideas al margen de todo lo que parece fotocopiado. No eran mías, bueno, las ideas no son de nadie, están ahí fuera deseando entrar en los ojos que consigan ver lo que todos ya han visto de la forma que nadie ha visto. Al fin y al cabo, el caos sólo es un orden que aún no se ha descifrado.

El diseñador Antonio Posadas tiene algo entre las manos que, a estas alturas, ya era cerámica moldeada sobre mi pecho para poder clavarme alambres sin que me queje. Lo que puedo contar de la idea es que van a sobresalir, como un alarde. Al fin y al cabo, el arte es eso, ir más allá de lo necesario. Para que duerma una princesa sólo hace falta una casa, pero se han construido imponentes palacios más osados que cualquier matón del Bronx. Del mismo modo que para vestir sólo es imprescindible ropa, pero menos mal que esto lo digo fuera del taller de creación de formas inverosímiles en el que estuve esa tarde…

Y lejos de la facultad de Bellas Artes, que visité con la artista Andrea Moreno al día siguiente, sucumbiendo a las esculturas que creaban a partir del barro de una caja o un trozo de piedra que moldeaban. Aunque tenía la sensación de que más que maquillar el mundo pretendían quitarle la máscara, con mensajes en sus creaciones a los que el espectador tiene que llegar por sí mismo, provocando así un entendimiento más fuerte que si lo explicaran de forma explícita. Porque lo hacemos nuestro. Encima, a todos nos gusta mucho más sorprendernos al descubrir algo que recibirlo. Es la satisfacción de encontrarlo sin que te digan dónde está, de conseguirlo sin que te lo den hecho.
Es decir, precisamente porque en nuestros días la globalización fotocopia casi todo, tienen más valor los culpables de ese “casi”. Que a través de unas manos, sean diseños de moda o esculturas, nacen con el aura de lo auténtico, de lo irrepetible, de lo único. Y no se extinguirán. Porque, por mucho que nos conozcamos, estudiemos y escribamos sobre nosotros; siempre habrá seres humanos impredecibles.

Roberto Ruiz
RRoverdose.com

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