Objetivo It Boy

by Roberto RuizMi Bio

En los apartamentos de modelos se habla en movimiento

En el apartamento había tortilla de patatas recalentada y sandía. Es decir, había todo lo que hace falta en un apartamento de modelos porque no […]

En el apartamento había tortilla de patatas recalentada y sandía. Es decir, había todo lo que hace falta en un apartamento de modelos porque no hace falta nada. Bueno, sí, modelos. Eso es imprescindible para apostar los días lejos del hogar a escuchar historias de Shanghái, Londres, Milán o París a la vez que las juntas todas elaborando un plan para gobernar el mundo. Mientras hacíamos estas fotos estaba hablando con el otro modelo que había allí de lo que se habla en esos refugios para la ilusión.

En los apartamentos de modelos se habla de esperanza. Hay una inagotable luz delante de ellos que se alimenta con biografías que a su edad paseaban por un centro comercial y el mesías idóneo se cruzó con ellos. En esta profesión, una mañana cualquiera de un mes cualquiera de cualquiera año, puedes recibir un correo electrónico que diga: “Voy a cambiarte la vida”. Todos ellos saben que Brad Pitt repartió flyers disfrazado de pollo. Y es que, en el fondo, todo modelo quiere ser actor. Que le rueguen fotos por lo que tiene dentro. Que en Instagram, en lugar de comentarle “qué guapo”, le escribieran “qué genio”. Es un secreto que custodian bajo el amparo de formas esculpidas que despistan la mirada y nadie lo ve. Ellos tampoco lo sacan fuera porque después de hacerlo seguirían mirando sus formas esculpidas y nadie lo vería.

En los apartamentos de modelos se habla de fiesta. Para no hacerlo. Hay reservados en todas las discotecas de moda esperándolos gratis con los brazos abiertos, es decir, cachimba y gin tonic. En Milán, un lunes a las tres de la madrugada tocaron el timbre mientras dormía. Con el pijama y los ojos entrecerrados abrí la puerta y encontré un modelo con varias maletas que indicaban ser un nuevo inquilino recién llegado de su país. No lo conocía de nada, no lo había visto en mi vida, pero lo primero que dijo fue: “Hello, my name is Álex. ¿Nos vamos de fiesta?”

En los apartamentos de modelos se habla de cocina y deporte. A las nueve de la mañana, cuando despiertas para ir a algún casting, puedes encontrar un compañero cocinando pollo con aceite de coco destilado, diciéndote que ha encontrado un supermercado con buena verdura, y a otro llegando de fiesta diciéndote que acaba de encontrar un kebab por dos euros abierto 24 horas. Después, en los apartamentos de modelos se habla de si hoy vamos al gimnasio, como aboga el del pollo, o a jugar al baloncesto, como propone el del kebab.

En los apartamentos de modelos se habla en silencio. Hay gritos hacia dentro. Hay balcones para no ver a nadie. Ay… Has dejado tu vida en manos de algo abstracto por lo que es posible que no la sostenga. Pero es seguro que la vas a vivir. En los apartamentos de modelos se habla en movimiento. Se habla sintiéndose entre los dos últimos versos de un poema de Bukowski: “Demasiado viejo para ser un niño. Demasiado joven para ser un hombre.”

Fotografía: Ricardo Soto

Estilismo: Ainoha Anglada

Roberto Ruiz
RRoverdose.com

 

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