Objetivo It Boy

by Roberto RuizMi Bio

Sonríe como Gatsby

El inicio es sólo el principio. Pero es definitivo. Para comenzar bien el año no hay que dejar de fumar o apuntarse al gimnasio. Hay […]

El inicio es sólo el principio. Pero es definitivo. Para comenzar bien el año no hay que dejar de fumar o apuntarse al gimnasio. Hay que comprarse una agenda galáctica, de esas que cuestan veinte euros y contienen las horas de todos los países, para dejar de usarla a las dos o tres semanas. Y así poder salir a celebrar la derrota.

Lo explicaré de otra forma. Cuando el año nuevo está llegando, sueñas con protagonizar una primera aparición tan estelar como la de Gatsby en la historia que lleva su nombre. Una fiesta entre luces y diamantes, a la que llegas con el poder de hacerla brillar o fracasar, y al sonreír desatas los dedos de Francis Scott Fitzgerald para que escriba sobre ti: “Era una de esas raras sonrisas, con una calidad de eterna confianza, de esas que en toda la vida no se encuentran más que cuatro o cinco veces. Contemplaba, parecía contemplar por un instante el Universo entero, y luego se concentraba en uno con irresistible parcialidad; comprendía a uno hasta el límite en que uno deseaba ser comprendido y creía en uno como uno quisiera creer en sí mismo.” Sin embargo, vas a una fiesta en tu pueblo y acabas con la corbata en la cabeza. Y eso es todavía más bonito, porque es más humano. Entre otras cosas, debido a que ponerse corbata sólo tiene sentido si terminas atándote con ella la mollera porque estás a punto de perderla. Se inventaron para eso. ¿Por qué crees que es tan difícil hacer el nudo en el cuello y tan fácil en la cabeza?

Es curioso. Los humanos soñamos con cambiar de vida al cambiar de año, y lo que nos hace precisamente humanos es que no lo conseguimos. El día que desistes madrugas para salir a correr, pero todo se va al traste cuando encuentras a tu hermana en el sofá inconteniblemente tierna. Entonces, te rindes. Igual que si hubieras estado huyendo de la banalidad del Hombre y te hubiera atrapado, puesto las manos en la cabeza y obligado a declarar “sí, soy humano”. Es como ir en contra de una sierra circular. Así que te sientas al lado de tu hermana y ella apoya su cabeza en tu hombro. En la tele sale Cristiano Ronaldo, ha vuelto a ser el primero en llegar a entrenar. La miras y le preguntas: “¿Tú crees que él es feliz?” Mientras ella lo piensa, decides que tus propósitos deberían ser más mundanos, como cambiar de una puñetera vez la bombilla que lleva meses funcionando mal pero nunca es momento de hacerlo.

Y es que el último día del año ves los 365 en un plano general; como si te hubieran sacado de tu propia vida para verla desde arriba, y justo en ese instante haces clic para comprender que los días que has sonreído como El gran Gatsby ha sido porque no has hecho lo que ponía en la agenda.

 

Feliz 2016.

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