Objetivo It Boy

by Roberto RuizMi Bio

Mejora o mueres

En una entrevista, un periodista formuló a Muhammad Ali una de esas preguntas intangibles, de poco peso, que se las puede llevar el viento a […]

En una entrevista, un periodista formuló a Muhammad Ali una de esas preguntas intangibles, de poco peso, que se las puede llevar el viento a no ser que la respuesta la agarre del pescuezo, le pegue una paliza y la deje enterrada en la historia. “¿Cree en la suerte?”, dijo tímidamente el entrevistador, haciéndose hacia atrás, temiendo un gancho del más grande. “Sí, claro. Cuanto más entreno, más suerte tengo”, contestó el boxeador.

“14 years in the gym for one night in the ring”. Así resumió Manny Pacquiao su vida antes de la pelea de marketing del siglo. Todo se reduce a mejorar. Da igual en qué. Aunque sea cortando sandía sin ponerlo todo tan perdido como en una matanza. No importa. El caso es que “mejora o mueres” sea la frase que te levante de la cama cada mañana, apuntándote con una Colt 38.

Recuerdo la mañana que me encontré con Fernando Redondo en el inmejorable gimnasio Wellsport Club. Al zurdo le cabía una pelea de perros entre las piernas mientras caminaba de un lado a otro con la templanza que movía el partido de una banda a otra. Sus andares te hacían pensar que, en cualquier momento, si le caía un balón, te la iba a liar. Incluso si el balón era medicinal. Aunque todo eso se podría haber imaginado. Lo interesante fue ver cómo una vida resuelta todavía se exige mejorar. La admirable escena aconteció en el rincón de estiramientos. Redondo se sentó en el suelo y extendió las piernas. Entonces, con la facilidad de quien alarga el brazo desde el sofá para coger el mando y poner True Detective, aproximó sus manos hasta las punteras de los pies. Progresivamente avanzaba hasta abrazar las suelas de sus zapatillas. Se me cayó el alma al suelo viendo que un tipo que me doblegaba en edad también me doblegaba en flexibilidad. Pero lo peor, y lo mejor, vino después, cuando ya estaba consolándome a mí mismo pensando: “Bueno, es el hombre que con un taconazo en la Champions hizo al mundo girar en sentido contrario”. El argentino, a pesar de haber ganado ya todo lo que le convierte en un superhombre, levantó la mirada agarrado a sus pies y le dijo al primero que pasó por allí: “Perdona, ¿puedes empujarme la espalda contra el suelo? Quiero mejorar”.

En Wellsport club.

Roberto Ruiz

www.rroverdose.com

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