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Patricia I. BertomeoMi Bio

Cómo empezar el día con buen humor

Parece que fue ayer cuando hablábamos de la vuelta al trabajo y ¡ya estamos a mediados de octubre!. Una vez recuperada la rutina, (porque ya […]

Parece que fue ayer cuando hablábamos de la vuelta al trabajo y ¡ya estamos a mediados de octubre!. Una vez recuperada la rutina, (porque ya deberíamos estar en ella) he probado las mejores rutinas para comenzar el día con buen pie o, mejor dicho, de buen humor. Y hoy te traigo una recopilación de mis hábitos mañaneros para no caer en los típicos errores. La mayoría de ellos ocurren debido a la falta de tiempo y organización, así que básicamente lo primero de todo antes de pensar qué es lo que mejor te conviene a ti es anticiparte. Mi madre es una fiel defensora del “si crees que no te va a dar a tiempo, levántate antes” y es una de las premisas que más a fuego, tengo grabadas. Entre diario me suelo levantar una hora y media antes de lo que debería, pero realmente me merece la pena. Y sin más esta es una de mis rutinas diarias para empezar bien el día con buen humor y feliz.

1.Levantarse con tiempo

Aunque no lo creas, tener tiempo de más psicológicamente ayuda muchísimo. No hay nada como tener tiempo de sobra para ti misma a primera hora del día. Tenemos que tener en cuenta que el resto del tiempo, no va a ser para nosotras. Por lo menos no al principio. Si tenemos hijos, ellos siempre son lo primero. Y si tenemos animales de compañía también. Después vamos a trabajar, ofrecemos todo nuestro esfuerzo y cuando salimos, seguimos teniendo otras cosas. Así que ¿qué menos que dedicarnos unos 10 minutos de nuestro tiempo recién levantadas para hacer estiramientos y sonreír?

2. El desayuno de los campeones

Después de unos estiramientos, que nuestras articulaciones agradecerán os lo aseguro, voy directa a la cocina. Ahí empieza uno de mis momentos favoritos del día. Es aquí donde comienzo a maquinar el combustible que me dará fuerzas para afrontar de mejor humor el día. Ya os hablé de uno de mis desayunos favoritos, el bizococho de avena, pero hoy os cuento también otra de mis fuentes de proteína favorita para la mañana. Los batidos de frutas son una buena opción, sin embargo yo pienso que de esta forma no sacamos todos los beneficios que tienen las frutas y además al final no acabamos pasando con la fructosa. Se recomiendan unas tres piezas de fruta al día  y si las consumimos directamente en un zumo o batido, ¿qué hacemos el resto del día? Así que yo apuesto por acompañar mi café, con un suplemento que además está riquísimo. ¿Te imaginas una bebida suave con sabor a Tiramisú? ¡Pues existe! Yo tomo la de Evolate Whey Isolate y siempre suelen tener bastantes descuentos. Pero si no te hace mucha gracia este sabor, ¡no pasa nada! porque puedes elegir entre muchos otros: chocolate blanco, piña, vainilla, frambuesa… a mí es que me puede el sabor a café por la mañana.

3. Puesta a punto

Una vez tenemos el estómago lleno, el siguiente paso es acicalarse. Yo siempre desayuno en pijama. Las probabilidades de mancharme, mientras desayuno si estoy vestida ya con el look que me vaya a poner para ir a la oficina, aumentan en un 80%. Así que mejor cambiarme después. Primero escojo el outfit y después me maquillo. Este orden también es debido a la posibilidad de que ensucie la camiseta o camisa, con el maquillaje, la máscara de pestañas o la barra de labios. Es cierto que no nos vemos igual vestidas y maquilladas, que con la cara lavada, pero tras muchos años, así me organizo mucho mejor. Lo último en esta parte de la rutina es el pelo. Los peinados mejor con la ropa ya puesta… ¿no?

4. Organización del día

Puede que hasta aquí parezca que ya no hay nada más que hacer, pero es en este punto donde también está una de las claves de mi rutina para empezar el día con buen humor. La organización. Antes de salir de casa, me siento en la mesa grande del salón con mi agenda y anoto todo lo que tengo pendiente para ese día. Algunos días tardo más que otros en esta tarea, pero aunque sea solo apuntar “llamar al dentista” o “falta leche”, para mí es fundamental este paso. Porque se que luego, a lo largo del día, no voy a tener ese momento para sentarme y pensar qué es lo importante que no se me puede olvidar hacer ese día. Y al final, si llega la noche, no he tenido ese momento y algo se me ha olvidado, acordándome a última hora, mi humor cambia radicalmente. Doy fe. Así que mejor prevenir. Y en resumen estas son mis pautas mañaneras para afrontar el día con el mejor humor posible. ¿Cuáles son las tuyas? ¿También te levantas con mucho margen? ¡Cuéntame!

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