Sane Food - Nutrición y Emoción

Por Elisabeth BerralMi Bio

Observa tus hábitos alimentarios

¡Bienvenidas al segundo post de Sane Food! Para poder entender la idea que os quiero transmitir mediante estos posts, empezaremos este segundo capítulo hablando de […]

¡Bienvenidas al segundo post de Sane Food!

Para poder entender la idea que os quiero transmitir mediante estos posts, empezaremos este segundo capítulo hablando de lo que deberíamos entender como alimentación equilibrada.

Muchas de nosotras creemos que este concepto de nutrición se basa solamente en hacer una “dieta saludable”, consumiendo la parte de vitaminas, proteínas, hidratos de carbono, grasas… que nuestro cuerpo necesita para poder vivir. Pero nos quedamos cortas, también implica introducir en nuestro día a día todo un conjunto de hábitos que nos permitan conseguir un equilibrio emocional, es decir, conseguir salud y felicidad.

Os planteo un ejercicio: observa qué comes, cuándo lo comes, cuánto comes, con quién, dónde… No es lo mismo comer sólo que con familia y amigos, comer de pie o sentado, comer con la televisión encendida o apagada, comer rápido o lento…

Nuestra vida es un estrés, y éste se ve reflejado en nuestros hábitos alimentarios. Acabamos comiendo alimentos que nos aportan un placer para saciar este nerviosismo pero que en realidad no tienen ningún valor nutricional, al contrario. Un ejemplo claro en estas ocasiones, son las ganas terribles de comer azúcares refinados (muchas veces combinados con grasas saturadas) que nos aportan energía de corta duración y que una vez finalizado el efecto, la sensación de fatiga y cansancio se multiplica. Os aconsejo eliminar la bollería, galletas, dulces… os encontraréis mejor, tanto a nivel digestivo, como energético y emocional. Os invito a probarlo unos días seguidos y ¡luego me contáis!

Cada vez estamos más informados de las propiedades de los alimentos y de sus beneficios, sabemos la teoría con los ojos cerrados pero no la aplicamos. Comer 5 veces al día, la cantidad adecuada, en el momento adecuado y de manera tranquila es la base de una salud óptima. La típica frase: “Tengo tanto trabajo que no me ha dado tiempo de comer”, no somos conscientes de las consecuencias de esta acción si se repite de manera continua: ¡acabas convirtiendo lo poco que comes en grasa! Hay que tomar consciencia que el acto de comer (siguiendo el concepto de alimentación equilibrada) se merece la misma importancia que el tiempo que destinamos a nuestro trabajo.

Os invito de nuevo a ser conscientes que la base de una salud óptima, tanto a nivel físico como emocional, es una inversión segura de medicina preventiva. Actualmente estamos rodeados de amigos, familiares, compañeros, conocidos… que enferman sin saber las causas exactas; pero cada vez más se va descubriendo que uno de los factores desencadenantes de ciertas enfermedades está relacionado con la alimentación… así que ¿por qué no intentar evitar al máximo todo aquello que nuestro cuerpo realmente no necesita antes que sea demasiado tarde? ¿Por qué no definir aquellos alimentos que nos pueden ayudar a paliar los efectos secundarios de tratamientos farmacológicos y enfermedades?

En los próximos posts, será ya el momento de entrar en materia y hablar sobre los alimentos de calidad que deberían formar parte de nuestras comidas.

¡Buen provecho!

Mireia Segarra
Fundación Mujeres Felices

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