Sane Food - Nutrición y Emoción

Por Elisabeth BerralMi Bio

Esta Navidad los empachos están prohibidos

¡Ya tenemos aquí las fiestas de Navidad un año más! Como sabéis, los protagonistas de estas fiestas son la familia, las sorpresas y la comida. Nutrición […]

¡Ya tenemos aquí las fiestas de Navidad un año más! Como sabéis, los protagonistas de estas fiestas son la familia, las sorpresas y la comida. Nutrición y emoción en su más pura esencia. Para la gran mayoría, estos días simbolizan un paréntesis de paz y de amor.

Es un placer compartir con las personas a las que más queremos y disfrutar de auténticos festines de comida hechos con todo el cariño por las mejores cocineras de la familia. Mientras estamos en ello no pasa nada, pero todas sabemos como acaba la historia al finalizar las fiestas. Nos relajamos, desabrochamos un par de botones y el año que viene ya veremos. Entonces, después llega la cuesta de enero, y además los 3 kilos de más que cada año se ponen en el mismo sitio, y que seguimos sin entender cómo se cogen tan rápido con lo que cuesta soltarlos.

Pues bien, yo os lo explico enseguida. Si durante nuestro día a día estamos acostumbradas, por ejemplo, a ingerir unas 1500 calorías, nuestro organismo ya sabe que es la cantidad necesaria para funcionar y llevar a cabo todas las funciones vitales con normalidad. Las consumimos, y las gastamos. Hasta aquí todo perfecto.

Ahora viene el pero: Si llegan las fiestas navideñas y empezamos a consumir una media de 2000 o 2500 calorías al día, porque nos da por beber, por comer turrones, polvorones y esos “platazos” que nos ponen en la mesa día si y día también, nuestro organismo como tiende a la supervivencia, consumirá esas 1.500 calorías que gastamos normalmente, y se guardará el resto.

¿Y dónde las va a acumular? Pues en vientre y caderas sobre todo, que para eso somos mujeres y nuestros estrógenos ya se encargarán de colocar las reservas donde tienen que ir: donde menos las queremos.

Entonces muchas pensaréis, y ¿qué quieres que haga si entre mi tía, mi abuela y mi madre no nos dejan levantar de la mesa hasta que presienten que estamos a punto de explotar? Lo único que podéis hacer, es tomar responsabilidad en el asunto y compensar, que ya es mucho.

No se me ocurriría aconsejaros que en estas fechas tan bonitas, os centréis en comer especialmente de una manera saludable, renunciando a la tradición de cada año, porque primero que no lo haréis, y segundo, que no tiene ningún sentido.

Desde Sane Food el consejo es: Mantened el equilibrio. Así de fácil. Si, por ejemplo, en Nochebuena sabéis que vais a cenar como si no hubiese un mañana, podéis hacer vuestro acto de responsabilidad, comiendo ligerito con una crema de verdura (sin patata) y algo de proteína animal, y merendando una fruta como por ejemplo, unos trocitos de papaya o piña que van genial para la digestión gracias a sus encimas proteolíticas y además, tienen propiedades diuréticas.

Estas Navidades tenemos que evitar el auto boicot. Todas sabemos lo que pasará si comemos más de la cuenta, así que la solución es sencilla. Pongamos atención al tamaño de las raciones; de todo un poco pero con medida. Es decir, mejor comerse un bombón que comerse 4. Si nos mentalizamos, lo haremos, pero es importante tener voluntad, que para nada significa pasarlo mal.

Y si la comida fuerte va a ser la del medio día, entonces hagamos la cena bien suave, para dejar a nuestro organismo que digiera y procese ese exceso que hemos cometido al comer. Muchas veces recomiendo a mis pacientes en determinados momentos del plan terapéutico, ya sea al inicio del tratamiento o en momentos concretos en que necesitamos dar un empujón al metabolismo, semiayunos de 36 horas.

En estos semiayunos no se deja de comer en ningún momento, pero si que se procura ingerir sobre todo verduras, frutas y mucho líquido, para ayudar al cuerpo a depurarse durante un corto periodo de tiempo. Aunque no recomiendo hacer un semiayuno sin la supervisión de un profesional, en estas fechas lo que si os recomiendo, es que si algún día os pasáis de la raya, en la siguiente comida procuréis comer bien suave, a poder ser algo de fruta o verdura, algunas infusiones, mucha agua y por supuesto, hagáis deporte.

Si no estáis apuntadas a ningún gimnasio no es problema, salir a correr o dar un buen paseo con la familia, es un plan fantástico que además os va a sentar de maravilla. Una nutrición naturista no contempla el consumo de alcohol, aparte del de la copita de vino tinto diaria, que tan buenas propiedades tiene para la salud.

Pero los excesos alcohólicos que se cometen en estas fechas están totalmente fuera de unos hábitos saludables y no son acordes con el mantenimiento de la línea. El alcohol deshidrata, intoxica y por supuesto, engorda. Tratad de moderar el consumo de bebidas alcohólicas ya que cuanto más intoxiquéis al hígado, más esfuerzo tendrá nuestro órgano “laboratorio” para realizar una correcta digestión, y si no digerimos bien los alimentos que consumimos, nos inflamos, sentimos pesadez, nos acabamos encontrando mal y terminaremos empachadas.

Los empachos deberían estar prohibidos. No tenemos necesidad de hincharnos a comer y menos en días en los que nos podemos hinchar de bellas emociones. Esas no engordan, no vienen acompañadas de sentimiento de culpa y dan ganas de volver a sentirlas una y otra vez.

Puestos a comer, mejor comámonos a besos 😉

¡Felices Fiestas!

 

Elisabeth Berral

Fundación Mujeres Felices

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