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Por Elisabeth BerralMi Bio

Consejos para controlar los síntomas de la candidiasis de forma natural

La candidiasis es una patología muy común que suele causar una sintomatología muy molesta y si no se trata de forma adecuada, corremos el riesgo […]

La candidiasis es una patología muy común que suele causar una sintomatología muy molesta y si no se trata de forma adecuada, corremos el riesgo de que se cronifique y que su curación resulte mucho más complicada.

¿Qué son las cándidas?

La Candida albicans es un hongo que se encuentra en nuestra microbiota simbionte, tanto en piel como en las mucosas.

Su presencia es necesaria y beneficiosa mientras esté en una proporción equilibrada; su función es absorber cierta cantidad de metales pesados para que no entren en la sangre,  nos ayudan a degradar restos de carbohidratos mal digeridos, y junto con las bacterias, mantienen nuestro equilibrio intestinal y el pH.

La flora vaginal, intestinal y nuestro sistema inmune son los encargados de controlar este equilibrio, pero si se ven alterados por ejemplo por el uso prolongado de antibióticos, por estrés, por el embarazo, o incluso por una diabetes mal controlada (entre otros factores); esta levadura  empezará a  proliferar y puede volverse patológica y generar alteraciones en las mucosas que va colonizando.

Los órganos más susceptibles de ser afectados son justamente aquellos que están en contacto con la microbiota:

  • Boca y faringe.
  • Tubo digestivo e intestinos.
  • Sistema genitourinario (vulva, vagina, pene y próstata).

Algunos de sus síntomas más comunes son:

  • Malestar general, fatiga y astenia.
  • Ansiedad, dificultad de concentración.
  • Inflamación y molestias en el área y, con frecuencia, una capa superficial blanca.
  •  Prurito.
  •  Alergias.
  • Cefaleas
  • Alteraciones gastrointestinales.

Podríamos resumir tres causas básicas:

  1. Desequilibrio de flora intestinal.
  2. Sistema inmunitario bajo.
  3. Desequilibrio psicoemocional.

Según la biodescodificación, la candidiasis se relaciona con la sensación de dispersión, con la frustración y con la rabia.  Además de con la exigencia  y la desconfianza en las relaciones. Otra posible causa relacionada es la infidelidad o el es sentimiento de culpabilidad.

Pautas dietéticas:

La dieta es fundamental para el tratamiento contra esta patología, ya que esta levadura se alimenta de azúcares.

Por tanto, será necesario que durante los primeros meses cumplamos de manera estricta con las pautas que a continuación especifico, además de tener en cuenta que es muy importante no tomar suplementación de hierro ni zinc, ya que este tipo de hongo se alimenta de ellos.

Alimentos a eliminar:

  •     Alimentos refinados (azúcares, harinas, cereales..).
  •     Azúcar, miel, fructosa, melazas, confituras, jarabes o siropes.
  •     Frutas no azúcaradas (bayas, cítricos, aguacate….)
  •     Lácteos (excepto yogur no azucarado) y cafeína.
  •     Leche, chocolatinas, helados, quesos, mantequilla y nata. Café.
  •     Alcohol.
  •     Hongos, Setas.
  •     Levadura de cerveza y todo lo que lleve levadura (pan, pizzas, cervezas…).
  •     Encurtidos, salsas, snacks y conservas.

Alimentos a reducir o a consumir en cantidad moderada

  •     Féculas, legumbres.
  •     Cereales integrales.
  •     Panes sin levadura, tortitas de maíz o de arroz o de avena.

Alimentos permitidos

  •     Probióticos.
  •     Miso. Tamari. Temphe.
  •     Yogur y kéfir de oveja o cabra (de calidad biológica y en cantidades moderadas)
  •     Verduras, frutas no azucaradas y frutos secos.
  •     Ajos, cebollas, cerezas, peras y todas las bayas.
  •     Proteína animal de calidad.
  •     Pescado, huevos, carnes.

Tratamiento natural:

Para combatir la infección por Cándida Albicans, aparte de cumplir con la dieta, si queremos vencerla también deberemos seguir un tratamiento naturopático que consiste (de manera resumida) en la depuración hepática e intestinal (el Boldo, la Alcachofera, el Desmodium o  el Diente de León en fitoterapia, y la L- Taurina o el Selenio ACE en Ortomolecular); tomar suplementación antibiótica y anti fúngica (el ajo y el orégano aquí son dos grandes aliados, entre otros) y restaurar la flora intestinal con la toma de pre y probióticos, además de suplementación para regenerar las mucosas y volver a subir el sistema inmune.

Además, los baños de asiento con vinagre, con arcilla blanca y aceite esencial de árbol de té o lavanda, así como la aplicación tópica de yogur natural, son de gran ayuda para acabar con la candidiasis. El aceite de Pompeia resulta también muy útil contra esta patología.

Ahora ya sabemos un poco más a cerca de esta amiga – enemiga.

Mi recomendación es que acudáis a un profesional de salud que os asesore y acompañe en el proceso para asegurar que habéis conseguido suprimir la infección y evitar posibles cronificaciones.

Un abrazo,

 

Elisabeth Berral

Fundación Mujeres Felices

 

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