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Por Elisabeth BerralMi Bio

Teff, un pequeño gran cereal

Hoy me gustaría hablaros sobre un cereal muy antiguo, que cuenta con una historia de más de 5.000 años de antigüedad: el teff. ¿Sabíais que en […]

Hoy me gustaría hablaros sobre un cereal muy antiguo, que cuenta con una historia de más de 5.000 años de antigüedad: el teff. ¿Sabíais que en los últimos años se ha convertido en una tendencia gastronómica ?

El motivo es seguramente debido a dos razones que lo convierten en un cereal perfecto para una dieta  y un estilo de vida saludable. En primer lugar, se trata de un cereal con un alto valor nutricional, superando al trigo, la cebada, el maíz, el arroz o el mijo. Y en segundo lugar,  porque está libre de gluten, por tanto es una opción ideal para celíacos.

Su origen se sitúa en África, concretamente en Etiopía, y se cree que su nombre deriva de la palabra “perdido” debido a su pequeño tamaño: 3.000 granos solo pesan 1 gramo. Se trata por tanto, del grano más pequeño del mundo. Podremos encontrarlo en una gama de colores que van del rojo, al marrón y al blanco. Cuanto más oscuro, más dulce será su sabor.

Continuando con sus propiedades, el teff es el grano con mayor contenido de calcio, ya que 130 gramos de teff cocido, aporta la misma cantidad de calcio que un vaso de leche. Precisamente por eso, resulta una excelente alternativa para aquellas personas que prefieran evitar los lácteos y padezcan patologías con el déficit de este mineral, como la osteoporosis.

Se trata de un carbohidrato complejo que ayuda a evitar los picos de glucógeno en sangre, por tanto también de hambre, cansancio, estrés o mal humor.

Así que tanto para deportistas, intolerantes o alérgic@s al gluten, personas que padezcan diabetes, mamis que estén introduciendo a sus bebés cereales sin gluten o simplemente para cualquier persona que siga una dieta equilibrada, este súper grano es un ingrediente a tener en cuenta.

Su aporte en proteína vegetal es muy alto, ya que contiene los 8 aminoácidos esenciales, al igual que la quinoa o el amaranto. En cambio, su aporte en grasas es bajísimo. Volviendo a los 130 gramos de los que os hablaba antes, tan solo contendrán 3 gramos de grasa.

En cuanto a su contenido en minerales y vitaminas, destacaremos la vitamina C, B1 y B6. Y en cuanto a sus minerales, el fósforo, el manganeso, el cobre y el hierro (alimento a tener en cuenta para personas anémicas).

Podremos encontrarlo en grano, en copos, en harina o incluso en formato de leche vegetal (por cierto, muy rica). Su preparación es muy similar a la de cualquier otro cereal: Con un tiempo de cocción de 25 minutos, siempre procurando que la olla esté tapada y que al final de la cocción, se haya absorbido todo el agua. Utilizaremos como referencia una medida de teff por dos de agua.

Podemos innovar con nuestros platos cambiando la harina de siempre por la de teff para hacer nuestros panes, o probar hacer Injera (pan etíope), utilizarlo en grano para preparar una deliciosa polenta con verdura, un sanísimo bizcocho o unas galletitas caseras. ¡Se trata de dejar volar la imaginación y sorprender al paladar!

Espero no haberos dejado indiferentes con este pequeño gran cereal milenario  y que os animéis a probarlo.

¡Feliz septiembre!

 

Elisabeth Berral

Fundación Mujeres Felices

 

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