Vida y Bienestar

por Paula DíazMi Bio

Deja de sufrir con estos 3 consejos imprescindibles!

Uno de nuestros mayores miedos que más deseamos evitar es el sufrimiento. Sufrir nos empuja a dejar de ser nosotras mismas, bloquearnos interiormente y pasarlo […]

Uno de nuestros mayores miedos que más deseamos evitar es el sufrimiento. Sufrir nos empuja a dejar de ser nosotras mismas, bloquearnos interiormente y pasarlo mal en innumerables ocasiones sin necesidad alguna. Un estado emocional que puede manifestarse de diferentes formas. Si bien es cierto que en la mayoría de ellas es el resultado sano y lógico de una experiencia para nosotras traumática o poco positiva donde el duelo y esa angustia es necesaria aunque no deseable.

Un factor importante dentro del sufrimiento es también el entender que nuestra época, esta etapa estresante en exceso de nuestras vidas, ha generado una nueva forma de sufrir. Una sensación a la que no podemos determinar exactamente su origen o momento vital en nuestras vidas. Esta última es la que más sentimos y la que hoy te voy a invitar a poner remedio con 3 consejos.

 

“Dile a tu corazón que el miedo al sufrimiento es peor que el sufrimiento mismo. Y que ningún corazón ha sufrido más que cuando va en la búsqueda de sus sueños, pues cada segundo de la búsqueda es un segundo de encuentro con Dios y la eternidad”.

-Paulo Coelho-

Acepta tus emociones negativas

Tenemos tendencia a creer que en cuanto hacemos nuestras emociones como la ira, miedo, angustia o envidia pensamos que somos malas personas por no ser capaces de dejarlas a un lado, sintiéndonos por ello incluso peor. No olvides que como cualquier emoción son sanas y necesarias de experimentar en ciertos momentos de nuestra evolución interior.

Traen consigo un aprendizaje positivo inmenso y tan solo pretenden ser una herramienta para enseñarte a cubrir una carencia que, por los motivos que sean, dejaste sin cuidado. Estados emocionales que sentimos todos los seres humanos y que el ser conscientes de su sanación nos proporciona saber afrontarlos de mejor manera.

Aclara y despeja tu mente

Según la escritora de autoayuda Byron Katie “la única cosa que nos hace sufrir es cuando creemos en algo que está en conflicto con la realidad”. Y es que el estrés y ansiedad de nuestra jornada nos impide tomar consciencia de nuestro interior, de respirar y hacernos la fantástica pregunta de “¿cómo me siento? o ¿qué necesito en este momento?”. No respondernos nos lleva a no amarnos y, a la larga, sufrir sin necesidad.

Te invito a que le pongas solución a esta situación tan cotidiana y que afecta a tantas mujeres. ¿Cómo? Simplemente adquiriendo el hábito poco a poco de sentarte a reflexionar, despejar tu mente y darte cuenta del origen de la mayoría de tus miedos o el cómo responder tus necesidades personales.

También puedes practicar para ello ejercicios de meditación que te permitan conectar contigo misma y aprender a respirar con consciencia, así como yoga, pilates o simplemente actividades que conlleven el empleo de esa energía sobrante que puede acabar en estrés o ansiedad.

Acepta responsabilidades y no te culpes

Podemos aceptar responsabilidades y comprometernos, tanto con nosotras mismas como con nuestro entorno. De hecho es saludable y necesario para sentir que vamos por nuestro camino marcado. Pero es importante recordar dejar la culpa a un lado si dichos compromisos no logramos cumplirlos por situaciones concretas.

La culpa es una emoción que si no sabemos entenderla y gestionarla puede ser tóxica y poco saludable. Además, cuando esto sucede, en la mayoría de los casos sólo consigue nos lleva a hacernos sentir mal y sufrir sin acompañarnos a encontrar la solución. Valora el ser responsable en el momento oportuno antes que sentirte que no lo has hecho bien o culpable.

 

“El mejor remedio para aquellos que están temerosos, solos o infelices es ir afuera, a algún lugar donde puedan estar tranquilos, solos con el cielo, naturaleza y Dios. Pues solo entonces estos podrán sentir que todo es como debe ser y que Dios desea ver a las personas felices, en medio de la simple belleza natural”.

-Anne Frank-

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